El panorama en Venezuela tras el devastador terremoto es crítico y desolador. Así lo describió el bombero Gustavo Nicola, director de operaciones de la Federación de Bomberos Voluntarios de Córdoba, quien formó parte de la Brigada USAR Argentina 10 desplegada en La Guaira, el epicentro del sismo. Tras su regreso a la Argentina, el especialista confirmó que las expectativas reales de encontrar personas con vida se han agotado y advirtió que la prioridad absoluta debe virar de inmediato hacia la remoción de escombros. "Ya no hay más personas con vida, lamentablemente tiene que haber un supermilagro para que suceda eso", sentenció Nicola, remarcando que el objetivo inicial era rescatar sobrevivientes pero terminaron "recuperando cuerpos sin vida".
Nicola relató la magnitud de una catástrofe que superó con creces lo que mostraban las pantallas de televisión, describiendo un escenario de diez kilómetros de edificios completamente colapsados, estructuras en peligro y manzanas enteras en ruinas frente al mar. "Nos encontramos con un panorama realmente desolador, nada que ver a cómo se veía en la televisión. Era mucho más grande, había muchas más víctimas de las que uno pensaba", relató. En ese contexto de dolor, denunció la aparición de "caranchos" y falsas brigadas que engañaban a los damnificados vendiendo rescates: "Muchas brigadas que no son oficiales aparecen y te dicen 'tengo un familiar atrapado'. La brigada va sin saber que fue vendida por ese tipo a los familiares". Además, criticó la falta de solidaridad de algunos sectores: "Robaron equipos y después los alquilaban o los vendían. Necesitabas una maquinaria 5 minutos para rescatar una persona y no te la prestaban. Se ve toda la faceta del humano: la solidaridad, la empatía y la miseria humana".
La crudeza del escenario y la rápida habituación a la muerte obligaron a un estricto protocolo de contención para los rescatistas. "El primer día sentíamos todos los dolores habidos, el olor a los líquidos cadavéricos. Al tercer día ya no sentíamos más nada, ya lo habíamos naturalizado y eso a veces es peligroso porque perdés el sentido del cuidado", explicó a la prensa local. Para sobrellevar este impacto, Nicola destacó la capacitación en psicología en emergencia y reveló que a su retorno al país los 22 brigadistas argentinos fueron recibidos por el departamento de salud mental de la federación para iniciar un monitoreo individualizado del duelo: "Hacemos un trabajo de 'debriefing' donde contamos todo lo que nos pareció bien, mal, nuestros miedos y amarguras, y ahí empezás a hacer un poco el duelo del trabajo que estás haciendo".
Finalmente, el bombero, quien mantiene un estrecho vínculo de capacitación con los cuarteles de Catamarca, remarcó que los riesgos del post-terremoto pueden ser incluso más letales que el propio derrumbe. "El problema es que hay que limpiar sí o sí rápido por toda la contaminación, porque ahora puede ser peor la contaminación que el terremoto", alertó, explicando que los líquidos cadavéricos son absorbidos por la tierra y alcanzan las napas de agua potable. "Vienen cólera, hepatitis y todas las enfermedades infectocontagiosas que son más peligrosas que el derrumbe y pueden tener más cantidad de gente afectada todavía", concluyó Nicola, instando a las autoridades locales a actuar contrarreloj.
