El 9 de julio de 1816, el Congreso General Constituyente reunido en San Miguel de Tucumán declaró la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. En esa histórica jornada, Catamarca estuvo representada por los sacerdotes Manuel Antonio Acevedo y José Eusebio Colombres, quienes participaron de los debates políticos y de las decisiones que marcaron el nacimiento de la Nación argentina.
Ambos diputados fueron elegidos para representar a Catamarca luego de que el Cabildo recibiera la convocatoria al Congreso en junio de 1815. Inicialmente también había sido designado José Antonio Olmos de Aguilera, pero por motivos de salud renunció a su banca y fue reemplazado por Colombres.
Dos sacerdotes al servicio de Catamarca
Aunque ninguno de los dos había nacido en Catamarca, ambos desarrollaban su labor religiosa en la provincia y mantenían un fuerte vínculo con el territorio.
Manuel Antonio Acevedo nació en Salta en 1770. Se graduó como doctor en la Universidad de Córdoba y, años más tarde, fue designado párroco de Belén. Durante las guerras por la Independencia colaboró con el Ejército del Norte brindando apoyo espiritual y material en las campañas de Manuel Belgrano.
José Eusebio Colombres, nacido en Tucumán en 1778, también estudió en Córdoba y en 1804 fue nombrado cura párroco de Piedra Blanca, actual departamento Fray Mamerto Esquiú. Tras adherir a la Revolución de Mayo, fue elegido como representante catamarqueño en el Congreso de Tucumán.
El aporte de los diputados catamarqueños
Además de votar la Declaración de la Independencia, Acevedo tuvo una participación destacada en el funcionamiento del Congreso. Fue quien dirigió el Tedeum con el que comenzaron las sesiones y posteriormente integró la redacción del Reglamento Provisional para la administración del Estado.
También impulsó distintas iniciativas políticas y, en 1817, llegó a ocupar la presidencia del Congreso. Entre sus propuestas figuró el envío de una misión diplomática a Roma para establecer relaciones con la Santa Sede.
Por su parte, Colombres participó activamente en los debates parlamentarios defendiendo la causa independentista. Finalizada su labor como diputado, regresó a su actividad religiosa y más tarde fue reconocido por impulsar el desarrollo de la industria azucarera en Tucumán.
Los debates posteriores a la Independencia
Luego de la declaración del 9 de julio, el Congreso continuó discutiendo cómo debía organizarse el nuevo país. Uno de los principales debates giró en torno a la forma de gobierno.
En ese contexto, Manuel Belgrano propuso establecer una monarquía constitucional encabezada por un descendiente de los incas, iniciativa que recibió el respaldo de varios congresales. Acevedo fue uno de los diputados que expuso esa propuesta durante las sesiones, aunque finalmente no hubo consenso y la discusión quedó postergada.
Las diferencias entre quienes defendían un sistema monárquico, una organización centralista o un modelo federal impidieron alcanzar un acuerdo definitivo en ese momento.
La participación de Manuel Antonio Acevedo y José Eusebio Colombres permitió que Catamarca estuviera presente en uno de los momentos más trascendentes de la historia argentina. Sus intervenciones no solo contribuyeron a la declaración de la Independencia, sino también a los primeros debates sobre la organización institucional del país.
