El médico otorrinolaringólogo Juan Brito advirtió sobre los riesgos del uso prolongado de auriculares a alto volumen y brindó una serie de recomendaciones para prevenir lesiones auditivas. El especialista explicó qué tipo de auriculares son más convenientes, cómo debe realizarse la higiene del oído y cuáles son los primeros signos de alarma que no deben ignorarse.
Qué tipo de auriculares son más recomendables
Brito explicó que existen dos tipos principales de auriculares: los de inserción, que se colocan dentro del conducto auditivo, y los de copa, que rodean la oreja.
En ese sentido, indicó que los primeros son los menos recomendables porque "llevan toda la presión del sonido directamente contra el tímpano", mientras que los de copa distribuyen mejor el sonido.
Además, aconsejó optar por modelos con cancelación de ruido. Según explicó, esta tecnología permite escuchar con un volumen más bajo al reducir los sonidos del ambiente.
Cómo limpiar correctamente los oídos
El especialista también desaconsejó introducir cualquier objeto dentro del oído, incluidos los hisopos.
"El oído en realidad no hay que tocarlo", explicó Brito, al señalar que el propio organismo elimina naturalmente la cera. Agregó que tanto los hisopos como los auriculares de inserción pueden empujar la cera hacia el fondo del conducto auditivo y favorecer la formación de tapones.
Para la higiene cotidiana, recomendó limpiar únicamente la parte externa durante el baño utilizando una toalla.
La regla 60-60
Entre las principales recomendaciones, Brito destacó la denominada regla 60-60, que consiste en utilizar los auriculares con un volumen inferior al 60% durante un máximo de 60 minutos consecutivos y realizar luego un descanso de aproximadamente diez minutos.
Según explicó, esta práctica ayuda a disminuir el desgaste progresivo de las células del oído.
El daño es irreversible
El médico alertó que la exposición frecuente a sonidos intensos produce lesiones que se acumulan con el tiempo.
En ese sentido, sostuvo que "el daño es permanente, es acumulativo" y explicó que uno de los primeros síntomas suele ser la aparición de zumbidos temporales.
"No es que el daño haya desaparecido; el daño fue poco, pero es acumulativo", remarcó el profesional, al advertir que esas molestias pueden transformarse con el tiempo en un zumbido permanente y evolucionar hacia distintos grados de pérdida auditiva.
Además, señaló que cuando la lesión ya está instalada no existe un tratamiento capaz de recuperar la audición perdida y que, en los casos más avanzados, la única alternativa son los audífonos.
Niños: mayor sensibilidad al ruido
Brito remarcó que los niños presentan una mayor sensibilidad tanto a los ruidos como a otros estímulos, por lo que recomendó evitar el uso de auriculares durante la infancia.
En caso de asistir a recitales, eventos deportivos o lugares con niveles elevados de sonido, aconsejó utilizar protectores auditivos.
Como ejemplo, mencionó que recientemente observó durante un partido del Mundial a un bebé utilizando protección auditiva, una medida que calificó como adecuada para prevenir lesiones.
Cuándo consultar al especialista
El profesional explicó que la evaluación otorrinolaringológica comienza con una revisión clínica para detectar posibles tapones de cera o alteraciones del oído. Luego, según cada caso, pueden solicitarse estudios como audiometrías, otoemisiones acústicas o potenciales evocados.
Finalmente, insistió en la importancia de prestar atención a los primeros síntomas y consultar de manera temprana.
"Es importante cuidarse desde este momento para evitar que ese problema aumente y más adelante traiga problemas más graves que afecten mucho a la calidad de vida", concluyó.
