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El tesoro oculto de Catamarca: avanza la restauración de una capilla histórica que nació junto a la fundación de la ciudad

La restauración de la Capilla Nuestra Señora del Huerto permitió descubrir que sus orígenes se remontan a la época fundacional de Catamarca, convirtiéndola en una de las construcciones religiosas más antiguas de la provincia. El ingeniero Rafael Toledo, especialista en recuperación de templos históricos, explicó que antes de iniciar los trabajos se realizó una profunda investigación documental debido a que la historia del edificio se encontraba dispersa en distintas publicaciones y autores. El resultado confirmó el enorme valor patrimonial de una capilla colonial que resguarda parte de la memoria, identidad y espiritualidad de los catamarqueños.

Toledo destacó que el patrimonio histórico no solo representa el pasado, sino que también constituye un recurso fundamental para el turismo cultural. En ese sentido, valoró el interés generado por la restauración y recordó que la diputada Natalia Herrera visitó la obra, conoció los avances y quedó sorprendida por la relevancia histórica del edificio. A partir de esa visita, impulsó un proyecto legislativo que ya cuenta con media sanción en la Cámara de Diputados para declarar a la Capilla Nuestra Señora del Huerto como Monumento Histórico Provincial.

Los trabajos se encuentran actualmente en la etapa de consolidación estructural, mientras que recientemente fue aprobada una segunda fase destinada a la recuperación estética del inmueble. Esta instancia contempla tareas de pintura, iluminación y restauración de carpinterías coloniales originales, incluyendo herrajes de gran valor histórico. Además, durante las intervenciones surgieron descubrimientos inesperados, como una escalera intramuros y la necesidad de incorporar antiguos adobes compatibles con los materiales originales para preservar la autenticidad de la construcción.

Entre los tesoros que conserva la capilla se encuentran un armonio alemán de fines del siglo XIX y la baranda del coro, elaborada por uno de los primeros herreros que llegaron a Catamarca y que posteriormente trabajó en la herrería de la Catedral Basílica. Toledo también destacó que toda la obra es financiada con fondos privados de FASTA Argentina y agradeció especialmente la colaboración del arquitecto Ariel Monasterio y del equipo de albañiles especializados que participan en la restauración. Según expresó, el compromiso y respeto con el que trabajan permitirá que este valioso patrimonio vuelva a lucirse y pueda ser disfrutado por toda la comunidad en un futuro cercano.

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