“Hoy por hoy no hay quien controle. Cualquiera que tenga una camioneta, que tenga un vehículo y quiera hacer excursiones a la Puna puede ingresar y nadie controla absolutamente nada”, fue una de las principales advertencias de prestadores turísticos de la zona. En ese sentido, remarcaron que esta situación genera competencia desleal frente a agencias habilitadas y que incluso se registran ingresos de operadores desde otras provincias sin regulación efectiva.
El asesor de Turismo del municipio de Antofagasta de la Sierra, Marcelo Sosa, sostuvo que el problema excede a la región y tiene origen nacional. “Recuerden que el gobierno de Milei dio veto la ley que estaba vigente tanto de agencias de viaje como de alojamiento”, señaló, al explicar que, según su mirada, esa decisión habría facilitado la expansión de la actividad informal. “Eso ha liberado que permita que cualquier persona que tenga un vehículo pueda ejercer con total libertad”, agregó en diálogo con prensa.
Sosa también hizo foco en la dificultad operativa para controlar el territorio puneño. “Antofagasta de la Sierra tiene 28.000 kilómetros cuadrados… se hace medio incontrolable por la falta de recursos, tanto materiales como económicos como humanos”, explicó. En ese marco, indicó que desde el municipio se trabaja en la implementación de herramientas de fiscalización: “Tenemos una reglamentación turística… pero en cuanto a la aplicación todavía falta detalles para poderlo aplicar correctamente”.
El funcionario advirtió además sobre los riesgos que implica la falta de regulación en excursiones de alta complejidad. “No es como ir a El Rodeo o Las Juntas, es un viaje y excursión que es para la Puna”, ejemplificó. Y agregó que los vehículos deberían contar con equipamiento específico: “Tienen que estar preparados con tubos de oxígeno, tener buenas cubiertas en excelente estado”, subrayando que el crecimiento del turismo en la región exige mayores controles para evitar situaciones de riesgo en un entorno geográfico extremo.
