La Justicia de Rafaela decretó la quiebra de SanCor, poniendo fin al concurso preventivo iniciado en febrero de 2025. La resolución, firmada por el juez Marcelo Germán Gelcich, sostiene que la empresa atraviesa una “insolvencia estructural” y que el proceso de reestructuración quedó definitivamente frustrado, sin posibilidades de alcanzar un acuerdo con sus acreedores.
El fallo se apoya en la propia admisión de la compañía, que reconoció su imposibilidad de presentar una propuesta viable para afrontar su deuda. Para el magistrado, esta declaración representa una evidencia clara del fracaso del proceso concursal, lo que permitió avanzar directamente hacia la quiebra sin necesidad de agotar los plazos formales. En ese sentido, se aplicó la figura de quiebra indirecta por frustración anticipada, evitando lo que definió como un “dispendio jurisdiccional innecesario”.
Uno de los puntos más críticos señalados en la resolución es el crecimiento sostenido del pasivo durante el concurso. Según el expediente, la empresa continuó acumulando deudas, generando un esquema de “financiamiento forzoso a costa de terceros”. El juez concluyó que la firma no logra generar recursos suficientes ni siquiera para sostener su operatoria básica, configurando un escenario de inviabilidad estructural sin posibilidad de reversión.
A pesar del escenario, el fallo dispuso la continuidad parcial de las operaciones en aquellas plantas que aún se encuentran activas, con el objetivo de preservar el valor de los activos y facilitar su eventual venta. Actualmente, la empresa cuenta con establecimientos en provincias como Santa Fe y Córdoba, aunque varios operan por debajo de su capacidad o permanecen paralizados. La medida busca evitar el deterioro de instalaciones y equipos, en una etapa clave para definir el futuro de los activos y el recupero de los acreedores.
