La creciente preocupación por episodios de violencia y amenazas en escuelas se instaló en el centro del debate educativo en Catamarca. En ese contexto, el secretario general de Sindicato Docente de Catamarca (SIDCA), Sergio Guillamondegui, advirtió sobre la necesidad de abordar el problema con un enfoque integral durante una entrevista en el programa El Ágora.
“Hay que tomarlo con seriedad”, sostuvo el dirigente, al referirse a los casos de amenazas que han trascendido en distintas instituciones educativas. En ese sentido, advirtió que, si bien no se trata de situaciones completamente nuevas, sí requieren una respuesta más estructurada desde el Estado y la comunidad educativa.
Guillamondegui planteó que uno de los aspectos centrales es el trabajo preventivo. “Hay que trabajarlo desde las aulas, concientizando a los alumnos que la intimidación pública es un delito”, señaló, al tiempo que introdujo la responsabilidad penal en adolescentes. Según explicó, muchas de estas conductas involucran a jóvenes en edad de ser imputables, lo que obliga a reforzar la formación en ciudadanía y convivencia.
Un llamado a políticas integrales
Además, insistió en que la respuesta no puede ser aislada ni fragmentada. “Tiene que ser interdisciplinario entre el juzgado, las fiscalías penales, el Estado Provincial a través de Educación y el Ministerio de Seguridad”, afirmó, marcando la necesidad de articular políticas entre distintos organismos.
En esa línea, el titular de SIDCA recordó la importancia de contar con herramientas institucionales específicas, como áreas de mediación escolar, orientadas a prevenir conflictos y acompañar a las comunidades educativas. Según indicó, estos espacios fueron desarticulados en gestiones anteriores del Ministerio de Educación y hoy resultan clave para contener situaciones de violencia, bullying y amenazas.
El dirigente también vinculó la problemática con transformaciones sociales más amplias, donde la convivencia y los vínculos atraviesan tensiones que se reflejan en el ámbito educativo. Por ello, remarcó la necesidad de políticas públicas que no solo actúen ante el conflicto, sino que trabajen en la prevención y la formación integral de los estudiantes.
El contexto del sistema educativo
En paralelo, Guillamondegui puso sobre la mesa el desafío estructural de la caída de la natalidad y su impacto en el sistema educativo. Explicó que la baja en la matrícula ya se percibe en algunos niveles, con cursos que cuentan con pocos alumnos, lo que abre el debate sobre una eventual reestructuración.
“La matrícula y la natalidad es algo que hay que poner sobre la mesa y sincerar el sistema”, sostuvo. No obstante, aclaró que, por el momento, las políticas implementadas han priorizado la estabilidad laboral docente, destacando el proceso de titularización que permitió regularizar la situación de miles de trabajadores.
En otro tramo de la entrevista, el referente sindical se refirió a los cambios en la representación dentro de la paritaria docente, donde el peso de cada gremio estará determinado por la cantidad de afiliados. Consideró que esta medida apunta a ordenar la discusión y dar mayor representatividad a las organizaciones con mayor base.
“Estoy de acuerdo con que se ordene la paritaria docente”, afirmó, aunque reconoció que la dinámica sindical también se define por la capacidad de movilización y presencia en la calle.
Finalmente, Guillamondegui insistió en que tanto la violencia escolar como los desafíos estructurales del sistema educativo requieren respuestas sostenidas y coordinadas.
