El ministro de Desarrollo Productivo, Leonardo Zeballos, confirmó la implementación de un subsidio de 50 pesos por kilo de uva destinado a productores del sector vitivinícola, en el marco de una crisis por la fuerte caída del consumo a nivel nacional e internacional. La medida alcanza a las mosteras de Fiambalá y Tinogasta, con el objetivo de sostener la actividad y evitar pérdidas en la cadena productiva.
Según explicó el funcionario, la asistencia no solo apunta a los productores primarios, sino también a cosecheros, transporte y todo el circuito del mosto. En ese sentido, se busca garantizar la continuidad del proceso productivo en un contexto adverso, donde la baja en las ventas ha generado complicaciones en la comercialización y almacenamiento del producto.
El programa contempla además una articulación con las mosteras, que complementan el aporte estatal con un pago adicional por kilo de uva, y la búsqueda de nuevos canales de comercialización tanto a nivel nacional como internacional. Zeballos señaló que se trabaja en la apertura de mercados, capacitaciones y alternativas productivas como la elaboración de pasas de uva y otros derivados.
En medio de la asistencia, se reabrió el debate sobre el rol del Estado en el sostenimiento del sector. Consultado sobre la sustentabilidad de estas intervenciones, el ministro defendió la estrategia oficial al señalar que se trata de una política de emergencia para evitar el colapso productivo, al tiempo que se intenta generar un “circuito virtuoso” que permita a futuro reducir la dependencia de subsidios y fortalecer la comercialización directa de la producción local.
