En el marco del Septenario en honor de la Virgen del Valle, el sábado por la noche se llevó a cabo el tradicional homenaje de las familias en el Santuario Catedral, con la participación de distintos movimientos y organizaciones vinculadas a la pastoral familiar.
La celebración eucarística fue presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por el obispo emérito de Neuquén, Mons. Virginio Domingo Bressanelli, junto a sacerdotes locales y peregrinos. Durante la jornada participaron la Pastoral Familiar, el Movimiento Familiar Cristiano, Grávida, Renacer, Faviatca y la Dirección de Familias de Fasta.
En su homilía, Urbanc puso el acento en la necesidad de revalorizar el hogar como espacio de fe y contención, al señalar que “Cristo vivo debe ser el centro del hogar, permitiendo que su fuerza renueve el matrimonio y la educación de los hijos”.
El obispo sostuvo que, a la luz de la Resurrección, las familias están llamadas a convertirse en una “iglesia doméstica”, donde “el amor, la esperanza y la alegría pascual vencen el rencor, la indiferencia y el egoísmo”. En ese sentido, propuso una serie de lineamientos para fortalecer la vida familiar.
Entre ellos, destacó la importancia de transformar el hogar, dejando atrás situaciones de violencia, falta de diálogo o egoísmo, y promover una convivencia basada en la misericordia. También remarcó que no existen crisis familiares definitivas, ya que “siempre es posible volver a empezar y fortalecer el amor”.
Asimismo, insistió en que Cristo debe guiar la vida cotidiana, a través de la oración, la lectura de la Palabra y la participación en la vida eclesial, además de fomentar un amor basado en el respeto y el crecimiento personal de cada integrante.
En otro tramo de su mensaje, Urbanc reflexionó sobre el pasaje bíblico de los discípulos de Emaús, al que vinculó con la vida de pareja. “Sólo pueden recuperar el sentido de la vida si permiten a Jesús caminar con ellos”, expresó, en referencia a los desafíos del vínculo conyugal.
Hacia el final de la celebración, el obispo elevó una oración a la Virgen del Valle, pidiendo por la protección de las familias y la educación de los hijos, además de acompañamiento en momentos de dificultad.
Como cierre, los presentes realizaron una consagración a la Virgen del Valle, en una ceremonia que incluyó cantos y la participación activa de los fieles en las ofrendas y la liturgia.
