
La aparición de mensajes amenazantes que advertían sobre posibles tiroteos en colegios de la Capital generó alarma en la comunidad educativa y derivó en una rápida intervención judicial. Uno de los casos ocurrió en el colegio Padre Ramón de la Quintana, donde su director, Rubén Martí, explicó cómo se detectó la amenaza, qué medidas se tomaron y qué lectura hacen desde la institución.
Hallazgo y actuación inmediata
El mensaje fue encontrado en uno de los baños hacia el final de las actividades del miércoles. Según relató el directivo, el hallazgo se produjo casi de inmediato gracias a los controles habituales, lo que evitó que la situación se viralizara. A partir de las cámaras de seguridad, la institución logró identificar a la alumna que habría realizado la inscripción.
Desde ese momento, se activaron los protocolos internos, se dio aviso a las autoridades policiales y judiciales y tomó intervención el gabinete psicopedagógico. Martí fue contundente al referirse a la gravedad del hecho: aseguró que no se trata de una travesura y advirtió que, según la edad de la persona involucrada, podría tratarse de un delito. En paralelo, el colegio inició una investigación interna para determinar responsabilidades.
La situación generó preocupación entre las familias, que se organizaron a través de grupos de WhatsApp, y este jueves se registró un ausentismo cercano al 20%. Frente a ese escenario, la institución reforzó los controles en el ingreso, incluyendo la revisión de mochilas, y desplegó a todo el personal en distintos sectores del edificio.
Salud mental y rol de la familia
Más allá del episodio puntual, Martí puso el foco en una problemática de fondo: la salud mental de los adolescentes. Advirtió sobre un aumento de casos vinculados a depresión, ataques de pánico e intentos de suicidio, y sostuvo que la escuela no puede desentenderse de esa realidad.
En un establecimiento con cerca de 2.000 alumnos, explicó, estas situaciones aparecen con frecuencia y reflejan un fenómeno más amplio. En ese sentido, adelantó que la institución trabaja en un programa de convivencia escolar y acompañamiento pedagógico, con la participación de profesionales de distintas áreas. “Antes que cualquier contenido, hay que atender a la persona”, resumió.
También recomendó a las familias ver la miniserie Adolescencia de Netflix, como herramienta para comprender el mundo virtual en el que se desenvuelven los jóvenes.
El director fue enfático al hablar del rol de la familia y la importancia de los límites en la educación, y advirtió sobre una confusión cada vez más frecuente entre derechos y privilegios.
Por último, destacó el respaldo del Poder Judicial, el Poder Ejecutivo y el Ministerio de Educación, y confirmó que las medidas de seguridad continuarán en los próximos días junto con talleres para padres y alumnos, con la expectativa de que el episodio no pase a mayores.

