
Con cantos, emoción y una fuerte carga espiritual, 120 jóvenes del Hogar de Cristo llegaron a El Alto tras recorrer más de 100 kilómetros en peregrinación.
El grupo estuvo acompañado por el padre Pepe Di Paola, reconocido por su trabajo en barrios populares y su compromiso en la lucha contra las adicciones. Referente de los llamados “curas villeros” y fundador del Hogar de Cristo, el sacerdote acompaña de cerca estos procesos de recuperación.
Un camino de fe y transformación
La peregrinación no solo implica un desafío físico. Representa, sobre todo, un camino de transformación personal.
Cada paso simboliza esfuerzo, compromiso y la búsqueda de una nueva oportunidad para quienes atraviesan situaciones de consumo problemático.
Acompañamiento y comunidad
Durante el recorrido, el grupo compartió momentos de reflexión, oración y comunidad, fortaleciendo vínculos y reafirmando el sentido del camino.
La presencia del Padre Pepe fue clave como guía espiritual y sostén en cada etapa de la travesía.
Más que una peregrinación
La llegada a El Alto marca un hito en este recorrido, que combina fe, contención y esperanza.
La experiencia deja un mensaje claro: la recuperación es posible y se construye en comunidad, con acompañamiento y oportunidades.


