Rectores de universidades de todo el país alertaron sobre la crítica situación salarial en el sistema universitario argentino. Según un informe del Centro Universitario Nacional, los salarios del personal docente y no docente alcanzaron su nivel más bajo desde 2003.
Entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, los sueldos aumentaron un 158%, mientras la inflación acumulada llegó al 280%, provocando una pérdida del poder adquisitivo del 32%. Esto equivale a aproximadamente 7,3 meses de salario perdidos en poco más de dos años.
Ajuste presupuestario y caída de recursos
El informe también revela que las partidas destinadas al funcionamiento de las universidades se redujeron de manera sostenida. Entre 2023 y 2026, los recursos cayeron un 45,6% en términos reales.
Las áreas de ciencia y técnica recibieron un 38% del presupuesto de 2023, mientras que la extensión universitaria quedó casi sin financiamiento, con apenas un 1%.
Impacto en becas y programas estudiantiles
El ajuste afecta directamente a los estudiantes. Las Becas Progresar registraron una caída superior al 95% en términos reales entre 2023 y 2026. Algunos programas de acompañamiento educativo directamente dejaron de ejecutarse.
Salarios por debajo del costo de vida
Los docentes con dedicación exclusiva perciben ingresos por debajo del costo de vida. Un profesor titular cobra 1,45 millones de pesos, un adjunto 1,13 millones y un jefe de trabajos prácticos 975 mil pesos.
La Canasta Básica Total en enero de 2026 era de 1,36 millones, dejando a muchos trabajadores universitarios al límite de la pobreza.
Según CEPA, los salarios representan casi el 87% del gasto universitario. Entre 2023 y 2026, los ingresos reales del personal cayeron un 43,2%.
Recomposición insuficiente y protestas
La falta de aplicación plena de la Ley de Financiamiento Universitario (N° 27.795) agrava la situación. El Gobierno propone aumentos escalonados de apenas 12,3%, muy por debajo del 47,3% estimado por los rectores para recuperar el poder adquisitivo.
Universidades como la UBA declararon la emergencia salarial y presupuestaria. El conflicto ya afectó el inicio del ciclo lectivo en varias instituciones, con protestas de gremios docentes y no docentes.
El desafío para el sistema universitario
Los rectores coinciden en que la recomposición salarial y presupuestaria no es solo un reclamo sectorial. Es fundamental para garantizar la enseñanza, la investigación y la extensión universitaria, así como la sostenibilidad del sistema público de educación superior.
