
Una propuesta presentada en el Concejo Deliberante de la Capital pone el foco en una problemática cotidiana "los terrenos abandonados convertidos en microbasurales" y la transforma en una oportunidad social, ambiental y económica. Se trata del proyecto de ordenanza impulsado por la concejal Daiana Cippitelli, que propone la creación del “Programa Agricultura Urbana”.
La iniciativa plantea convertir espacios públicos en desuso en huertas comunitarias, promoviendo la producción de alimentos frescos y el trabajo colaborativo entre vecinos, con acompañamiento del Municipio.
Uno de los ejes centrales del proyecto es la recuperación de terrenos baldíos, muchos de los cuales hoy funcionan como focos de acumulación de residuos. La propuesta apunta a reconvertir esos espacios en predios productivos, generando entornos más saludables y puntos de encuentro comunitario.
En ese sentido, el programa prevé la creación de un registro de terrenos municipales —e incluso privados cedidos voluntariamente o en comodato— para avanzar con la implementación de huertas urbanas en distintos barrios.
La ordenanza contempla que las huertas funcionen bajo principios de sustentabilidad, sin uso de agroquímicos, incorporando además espacios de compostaje donde los vecinos podrán reutilizar residuos orgánicos como cáscaras de frutas o restos de alimentos.
De esta manera, no solo se promueve el cuidado ambiental, sino también el acceso a alimentos frescos y saludables producidos localmente, fortaleciendo hábitos de consumo más responsables.
Otro de los puntos destacados del proyecto es su enfoque social. El programa prioriza como beneficiarios a personas desempleadas, en situación de vulnerabilidad o fuera del mercado laboral formal, incluyendo también a personas con discapacidad.
Para ello, se prevé la articulación con organismos técnicos como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que brindaría capacitaciones desde nociones básicas de siembra hasta el manejo integral de huertas.
El objetivo es que los participantes no solo produzcan para autoconsumo, sino que también puedan generar ingresos, impulsando el desarrollo de pequeños emprendimientos.
El proyecto también promueve la participación de centros vecinales, comedores, cooperativas y organizaciones sociales, consolidando una red de trabajo comunitario que impacte directamente en la economía familiar.
Además, establece que el Departamento Ejecutivo Municipal será el encargado de definir la autoridad de aplicación, gestionar convenios y garantizar los recursos necesarios para su implementación.

