
En medio de la escalada bélica en Medio Oriente, el sacerdote argentino Luis Montes lleva adelante una tarea humanitaria clave en Líbano, donde alberga a decenas de personas que huyen de los bombardeos diarios. Desde una casa ubicada en la montaña, el religioso sostiene un refugio improvisado que hoy funciona al límite, sin agua suficiente y con colchones distribuidos en cada espacio disponible.
La iniciativa comenzó hace tres años como una obra destinada a personas en situación de extrema vulnerabilidad, pero con el avance de la guerra el lugar se transformó en un centro de contención para desplazados. Actualmente conviven allí residentes permanentes con unos 70 refugiados que escaparon de zonas atacadas, en un contexto marcado por una profunda crisis económica y social en el país.
Montes describe un escenario donde el horror se naturaliza: “Uno se acostumbra y después escucha las explosiones y ni se altera”, afirmó en diálogo con la prensa local. A la vez, advierte sobre la desinformación en torno al conflicto: “En la guerra se juega con la mentira: todos mienten”, señaló, al tiempo que cuestiona el rol de los poderes internacionales, a quienes acusa de impulsar enfrentamientos que “no son necesarios y vienen impuestos desde afuera”.
Frente a este panorama, el sacerdote remarca que la ayuda es urgente y concreta: necesitan fondos para garantizar agua, alimentos y medicamentos, especialmente para ancianos y personas enfermas. Por razones logísticas, la colaboración debe ser económica y puede ugestionarse mediante contacto directo con él a través de su cuenta de Instagram (@luismontesive), donde brinda los detalles para canalizar la asistencia.


