
El nivel de morosidad en los créditos comerciales en Argentina aumentó al 2,7% en diciembre de 2025, según datos oficiales, marcando un crecimiento respecto a meses anteriores y evidenciando mayores dificultades de pago en empresas, especialmente en las pequeñas y medianas, en un contexto de desaceleración económica.
El indicador subió 0,2 puntos porcentuales en comparación con noviembre y muestra un fuerte incremento frente al 0,8% registrado en diciembre de 2024.
El impacto no es homogéneo. Mientras las grandes compañÃas mantienen niveles de mora bajos, con apenas un 0,9%, las Pymes alcanzan un 4%, reflejando mayores dificultades para sostener sus compromisos financieros.
Esta brecha se vincula con la concentración del crédito: el 42% del financiamiento total está en manos de un grupo reducido de grandes empresas, mientras que el resto se distribuye entre la mayorÃa del entramado productivo.
Para las Pymes, el crédito suele destinarse a cubrir gastos operativos, lo que las vuelve más vulnerables ante caÃdas en la actividad y altos costos financieros.
Un deterioro en aceleración
Informes privados advierten que la mora se incrementó de manera sostenida durante el último año y medio, con una aceleración marcada en la segunda mitad de 2025.
La falta de crecimiento económico limita la generación de ingresos en las empresas, lo que afecta su capacidad de pago. En este contexto, los bancos tienden a endurecer las condiciones de financiamiento, lo que podrÃa restringir aún más el acceso al crédito.
Advertencias sobre el sistema financiero
Desde agencias internacionales también encendieron alertas sobre el deterioro de los activos bancarios. Señalan que la inflación y la caÃda de ingresos impactan tanto en empresas como en familias.
Si bien el sistema mantiene niveles de solvencia, el aumento de la mora podrÃa extenderse durante 2026 si no mejora el escenario económico.
Endeudamiento en los hogares
En paralelo, la situación de las familias también muestra señales de tensión. Más de 20 millones de personas tienen algún tipo de deuda, y la morosidad alcanza el 13% en promedio.
El problema se intensifica en entidades no bancarias, donde los niveles de incumplimiento superan el 24%.
Además, crece la cantidad de personas con deudas simultáneas en bancos y financieras, lo que refleja un uso del crédito como herramienta para sostener el consumo en un contexto de ingresos limitados.
Los especialistas coinciden en que, aun si mejora la economÃa, una parte importante de los ingresos futuros se destinará a cancelar deudas, lo que podrÃa demorar la recuperación del consumo y mantener la presión sobre el sistema crediticio.

