
La infección por el virus chikungunya durante el embarazo enciende las alarmas en el sistema de salud, especialmente cuando se produce en los dÃas previos al parto. En esos casos, el riesgo de transmisión al recién nacido es elevado y puede derivar en cuadros graves. En cambio, si el contagio ocurre durante el primer o segundo trimestre, las complicaciones severas son menos frecuentes, ya que el mayor peligro se concentra en la etapa final de la gestación.
Desde el Ministerio de Salud se insiste en la prevención como principal herramienta para evitar la enfermedad, haciendo foco en las picaduras del mosquito Aedes aegypti, vector del virus. Entre las recomendaciones se destacan la eliminación de posibles criaderos, el uso de repelentes seguros para embarazadas, ropa de manga larga, holgada y de colores claros, y la utilización de mosquiteros para reducir la exposición.
Uno de los principales riesgos es la transmisión materno-fetal. Si la madre presenta fiebre pocos dÃas antes o durante el parto, aumenta considerablemente la probabilidad de contagio al bebé, lo que puede generar una infección neonatal grave. A diferencia de otros virus como el Zika, el chikungunya no suele asociarse con malformaciones congénitas, aunque sà puede provocar complicaciones como partos prematuros.
Los sÃntomas suelen aparecer entre 3 y 7 dÃas después de la picadura e incluyen fiebre alta repentina, dolor articular intenso, dolor de cabeza, dolores musculares, erupciones en la piel, dolor abdominal, vómitos persistentes, sangrados o somnolencia. Ante la presencia de estos signos, se recomienda no automedicarse y consultar de inmediato a un profesional de la salud. En caso de diagnóstico positivo, el aislamiento es clave para evitar que otros mosquitos se infecten y continúen propagando el virus.