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Un estudio identificó cómo los mosquitos detectan compuestos vegetales que los repelen

El descubrimiento podría contribuir al desarrollo de repelentes más efectivos contra mosquitos transmisores de enfermedades como dengue, zika y chikungunya.. El estudio fue publicado en la revista científica Nature Communications.

Un estudio científico publicado en la revista Nature Communications reveló cómo algunas especies de mosquitos detectan y evitan ciertos compuestos presentes en plantas, utilizados habitualmente como repelentes naturales. La investigación identificó un receptor olfativo específico que permite a estos insectos percibir el borneol, una sustancia presente en diferentes especies vegetales.

El trabajo fue desarrollado por equipos de investigación que analizaron el comportamiento de mosquitos como Aedes aegypti y Aedes albopictus, especies conocidas por transmitir enfermedades como dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla.

Según describe el estudio, los investigadores identificaron un receptor olfativo denominado OR49, ubicado en una neurona sensorial del palpo maxilar, un apéndice cercano a la boca del mosquito que cumple funciones de detección de olores.

Cuando el insecto percibe el borneol (se encuentra naturalmente en plantas como Dryobalanops aromatica, el tomillo y el jengibre), este receptor envía una señal al cerebro que provoca una reacción de rechazo, lo que lleva al mosquito a evitar la fuente del compuesto.

El artículo científico explica que las hembras, las responsables de las picaduras, detectan esta sustancia a través de un canal sensorial especializado, diferente del que utilizan para localizar a los seres humanos.

Posibles aplicaciones en salud pública

Los investigadores señalaron que el hallazgo abre nuevas posibilidades para el desarrollo de repelentes más efectivos contra mosquitos transmisores de enfermedades.

El profesor de biología Jason Pitts, de la Universidad de Baylor y autor del estudio, indicó que comprender cómo funciona este receptor permitirá identificar otras sustancias capaces de activar el mismo mecanismo sensorial.

Según explicó el investigador, esto podría facilitar el diseño de nuevos repelentes más seguros, económicos o agradables para el uso humano, además de contribuir al desarrollo de estrategias para el control de insectos que afectan la salud pública.

El estudio también sugiere que el conocimiento sobre estos mecanismos podría aplicarse en futuras investigaciones sobre otros insectos que transmiten enfermedades en distintas regiones del mundo.