Un informe reciente de la organización Argentinos por la Educación advierte que el país cuenta con un buen nivel de información sobre su sistema educativo en comparación con otros países de América Latina, aunque todavía enfrenta desafíos importantes, especialmente en el seguimiento del ausentismo escolar y en la continuidad de las evaluaciones de aprendizaje.
El análisis fue presentado por Lucía Vallejo, analista de datos de la organización, durante una entrevista en el programa Catamarca a Diario de INFORAMA Radio. Allí explicó que “contar con información sistemática y confiable sobre lo que pasa en las escuelas es clave para poder diseñar buenas políticas públicas y tomar decisiones basadas en evidencia”.
Argentina en el tercer lugar de la región
El informe analiza los sistemas de información educativa en América Latina a través del Índice de Disponibilidad de Datos Educativos (IDE), un indicador que mide la producción y publicación de datos en tres dimensiones principales.
Estas dimensiones son los relevamientos escolares, las evaluaciones estandarizadas de aprendizaje y los datos nominales de ausentismo de estudiantes y docentes.
Según explicó Vallejo, Chile lidera la región con un puntaje de 0,95, seguido por Uruguay con 0,72 y Argentina con 0,67, lo que ubica al país en el tercer lugar.
“Argentina tiene buenos datos educativos, sobre todo en los relevamientos escolares y la cobertura de información a nivel escuela”, destacó la especialista, sin embargo, aclaró que todavía existen vacíos importantes en el sistema de información.
Falta un sistema para medir el ausentismo escolar
Uno de los principales déficits detectados es la falta de un sistema nominal que permita seguir la asistencia de cada estudiante a lo largo del año.
Aunque existen datos generales, actualmente no es posible conocer con precisión el nivel de ausentismo individual de los alumnos en todo el país. “No contamos con un sistema nominal que permita saber cuántos días falta cada estudiante o con qué frecuencia asiste a la escuela”, explicó Vallejo.
La analista remarcó que esta información es relevante porque la asistencia a clases tiene un impacto directo en el aprendizaje, por lo que contar con datos detallados ayudaría a investigadores y autoridades educativas a comprender mejor las trayectorias escolares.
Evaluaciones educativas con menor continuidad
Otro punto señalado en el informe es la necesidad de mejorar la frecuencia y alcance de las evaluaciones educativas. En Argentina, las pruebas Aprender no siempre se realizan de forma censal, es decir, en todas las escuelas, ni con una periodicidad anual, lo que dificulta el seguimiento continuo de los resultados educativos.
“Lo óptimo sería poder tener evaluaciones censales todos los años para saber con mayor precisión cómo evoluciona el aprendizaje de los estudiantes”, afirmó Vallejo.
La especialista recordó además que los últimos resultados disponibles muestran un escenario preocupante en materia de comprensión lectora. “Menos de la mitad de los estudiantes alcanza los niveles mínimos de comprensión lectora”, advirtió.
Las medidas para mejorar la información educativa
De acuerdo con el informe, mejorar los sistemas de datos educativos requiere avanzar en tres aspectos centrales. En primer lugar, fortalecer la recolección de datos con mayor cobertura, idealmente mediante relevamientos censales que alcancen a todas las escuelas del país.
En segundo lugar, actualizar y publicar los datos con mayor frecuencia, para permitir un seguimiento más cercano de la evolución del sistema educativo. “Si un dato se actualiza cada tres años, es muy difícil seguir su evolución”, explicó Vallejo.
Finalmente, la especialista destacó la importancia de avanzar hacia una mayor granularidad de la información, que permita analizar el desempeño y la trayectoria educativa a nivel individual.
“Poder llegar hasta el alumno y saber cómo le va en particular permite realizar estudios más precisos sobre las trayectorias educativas”, concluyó.
