
Una joven oriunda de Belén que reside en Dubái, Melina Bois, narró cómo vivió los recientes ataques en Emiratos Árabes Unidos en el marco de la escalada bélica en Medio Oriente. En dialogo con el periodista Eduardo Feinmann describió momentos de miedo, explosiones cercanas y la activación del sistema de defensa que interceptó drones y misiles iraníes. El episodio dejó 58 heridos y tres víctimas fatales en la ciudad, mientras continúan las alertas y sobrevuelos militares.
Bois explicó que reside a apenas 10 minutos de una base militar, uno de los posibles objetivos durante el ataque.
La joven expresó: “Fue realmente con mucho miedo. Escuchábamos ruidos que parecían bombas”, al tiempo que detalló que las detonaciones correspondían a misiles interceptados por el sistema de defensa.
Según precisó, se registraron alrededor de 500 drones y 165 misiles balísticos, además de dos misiles de crucero que también fueron neutralizados. De ese total, unos 35 drones habrían impactado en distintos puntos estratégicos.
Indicó que “la mayoría fueron interceptados, pero algunos cayeron en bases militares y en lugares de interés de Estados Unidos e Israel”.
Alertas y refugio
Bois contó que el Gobierno local envió comunicados permanentes y alertas a los teléfonos celulares para advertir sobre la emergencia. “Nos pedían mantenernos alejados de puertas y ventanas y refugiarnos en los pasillos de las casas”, señaló.
En Dubái, explicó, el Ministerio de Defensa activó uno de los sistemas “más desarrollados del mundo” para interceptar misiles, lo que según sostuvo, dio tranquilidad a parte de la población.
De acuerdo con el testimonio, el saldo en Dubái fue de 58 heridos de distintas nacionalidades y tres fallecidos. También se reportaron ataques en Abu Dhabi, capital de Emiratos Árabes Unidos, donde los aeropuertos y puertos fueron cerrados y los vuelos suspendidos.
“Escuchamos los aviones militares todo el tiempo y las vibraciones en las ventanas siguen”, relató, al describir que las interceptaciones continúan.
Melina, quien trabaja como profesora de pádel, señaló que algunas actividades comenzaron a retomarse, aunque con cautela. “Hay gente con mucho miedo que no sale y otra que confía en el sistema del gobierno”, comentó.
Su familia permanece en Catamarca y sigue de cerca cada novedad. “Tratamos de mandar tranquilidad y avisar que estamos bien”, concluyó, en medio de un conflicto que mantiene en vilo a la región.


