
Más de 7.000 personas aguardan actualmente un trasplante en Argentina, procedimientos que se realizan cuando un órgano o tejido deja de funcionar por enfermedad o accidente y no existen otras alternativas terapéuticas. El sistema de salud garantiza el acceso a estas prácticas, que dependen exclusivamente de la donación de órganos y están coordinadas por el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI).
“El trasplante se indica cuando un órgano falló y reemplazarlo por uno sano permite mejorar significativamente la calidad y la expectativa de vida”, explicó la Dra. Valeria El Haj en un informe difundido en las últimas horas.
Ley Justina y donación obligatoria
Desde 2019 rige en el país la Ley N.º 27.447, conocida como Ley Justina, que establece que todas las personas mayores de 18 años son consideradas donantes, salvo que hayan dejado constancia expresa de lo contrario.
La ablación solo se realiza en casos de muerte cerebral diagnosticada bajo criterios médicos estrictos y protocolos regulados. Según destacó la especialista, un solo donante puede salvar hasta siete vidas.
Donar en vida también es posible
La donación no se limita a órganos post mortem. En Argentina también es posible donar médula ósea en vida, una práctica clave para el tratamiento de leucemias y otras enfermedades hematológicas.
El proceso es coordinado por el Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas, que funciona en el ámbito del INCUCAI e integra una red internacional que permite buscar compatibilidad en cualquier parte del mundo.
La mayoría de los pacientes que necesitan un trasplante de médula no encuentra un donante compatible en su familia, por lo que depende de la inscripción voluntaria en el registro.
Cómo inscribirse como donante de médula
La inscripción se realiza al momento de donar sangre en un centro habilitado. Los requisitos principales son:
- Tener entre 18 y 40 años.
- Pesar más de 50 kilos.
- Gozar de buena salud.
- Presentar DNI.
- No registrar antecedentes de enfermedades cardíacas, hepáticas o infectocontagiosas relevantes.
El trámite incluye la donación de una unidad de sangre (450 ml), la firma del consentimiento y la tipificación genética para evaluar compatibilidad futura.
La persona inscripta permanece en el registro hasta los 60 años y puede ser convocada si aparece un paciente compatible.
Qué ocurre si hay compatibilidad
Si se detecta compatibilidad, el donante es contactado para confirmar su voluntad de continuar y realizar estudios médicos complementarios.
Existen dos modalidades de donación:
- Por aféresis (sangre periférica): es el método más frecuente. Se administran medicamentos durante algunos días para movilizar las células madre hacia la sangre y luego se extraen mediante un procedimiento similar a la donación de plaquetas.
- Por punción de crestas ilíacas: se realiza en quirófano, bajo anestesia, para extraer células del hueso de la cadera.
Ambos procedimientos son seguros y las células se regeneran naturalmente en poco tiempo.
“Nadie sabe si alguna vez va a necesitar un trasplante, para sí o para alguien cercano. Donar es un gesto que puede cambiarlo todo”, concluyó la especialista.

