La detención del gendarme catamarqueño Nahuel Gallo en Venezuela se convirtió en un asunto de Estado para el Gobierno argentino, que solicitó formalmente el apoyo de Estados Unidos para impulsar su liberación. Gallo permanece detenido desde el 8 de diciembre de 2024 en la cárcel de El Rodeo, sin contacto con sus familiares, y su situación generó una creciente preocupación oficial ante la ausencia de avances concretos en las gestiones diplomáticas.
El reclamo argentino se intensificó luego de que el régimen interino venezolano avanzara con la excarcelación de cientos de presos políticos, un proceso del que Gallo quedó excluido. Si bien la presidenta interina Delcy Rodríguez anunció el envío a la Asamblea Nacional de un proyecto de ley de amnistía general, la iniciativa aún no fue aprobada y, hasta el momento, no incluye al gendarme argentino. Días antes, otros ciudadanos argentinos recuperaron la libertad, mientras Gallo y el abogado Germán Giuliani continuaron detenidos.
La situación se volvió aún más sensible tras la reciente liberación de todos los ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela, confirmada por la embajada de Estados Unidos en Caracas, sin que Nahuel Gallo fuera incluido en ese operativo. En este contexto, el Gobierno argentino considera clave la presión de Washington, dado el peso político de la administración de Donald Trump sobre el gobierno venezolano tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
Las gestiones diplomáticas están encabezadas por el embajador argentino ante Estados Unidos, Alec Oxenford, junto al canciller Pablo Quirno, quien también trasladó el reclamo al gobierno italiano de Giorgia Meloni. Italia pasó a representar los intereses argentinos en Caracas luego de la ruptura de relaciones diplomáticas con Venezuela, mientras la Argentina continúa buscando canales efectivos para lograr la liberación de Gallo, cuyo entorno sostiene que viajó al país caribeño únicamente para visitar a su pareja y a su hijo.
