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Un preso político liberado dijo que Nahuel Gallo quedó “solo en una celda”

Camilo Castro, ciudadano francés liberado en noviembre, contó cómo son las condiciones de detención del gendarme argentino preso en Caracas desde diciembre de 2024 y denunció aislamiento extremo, presiones psicológicas y montajes del régimen chavista.

Por Lourdes Costanzo

Camilo Castro, un ciudadano francés que estuvo detenido en Venezuela hasta noviembre, aseguró que Nahuel Gallo permanece actualmente “solo en una celda” en la cárcel El Rodeo 1, en Caracas, donde ambos compartieron cautiverio durante más de cuatro meses en 2025. Según su testimonio, el gendarme argentino pasa sus días encerrado en un espacio de apenas dos por tres metros y sometido a un régimen de aislamiento que se agravó con el correr de los meses.

El ex preso político relató que Gallo fue víctima de “falsos procesos judiciales” realizados de madrugada, entre la una y las tres de la mañana, con supuestos jueces encapuchados que recorrían los pasillos del penal. En diálogo con DNews desde Francia, Castro señaló que estas prácticas buscan quebrar psicológicamente a los detenidos extranjeros y remarcó que la presión del régimen se intensificó desde el 3 de enero, en un contexto de mayor tensión política dentro de Venezuela.

Castro también denunció que los videos difundidos por el gobierno venezolano sobre Gallo fueron montajes cuidadosamente preparados. Afirmó que el gendarme fue obligado a grabar imágenes y tomar fotografías, y que nunca pudo caminar libremente por un patio. Además, subrayó que Gallo es el único detenido extranjero que no tuvo contacto telefónico con su pareja ni con su familia, ni recibió visitas consulares, lo que describió como una de las formas de tortura más severas aplicadas en prisión.

Nahuel Gallo está detenido desde el 8 de diciembre de 2024, cuando ingresó a Venezuela desde Colombia para visitar a su esposa venezolana y a su hijo de tres años. Tras realizar los trámites migratorios habituales, fue apartado por autoridades locales y acusado sin pruebas públicas de participar en supuestas acciones conspirativas y terroristas. Desde entonces, su paradero exacto continúa siendo desconocido, mientras organismos internacionales y testimonios como el de Castro refuerzan las denuncias sobre violaciones sistemáticas a sus derechos humanos.