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Pirotecnia sin control en Valle Viejo: murió una perra de 12 años y una familia exige responsabilidades

El uso indiscriminado de pirotecnia sonora durante los festejos de Año Nuevo provocó la muerte de una mascota y reavivó el reclamo por la falta de controles municipales en Valle Viejo.

Por Lourdes Costanzo

Una familia atraviesa horas de profundo dolor tras la muerte de su perra de 12 años, ocurrida durante la madrugada del 1 de enero y atribuida al uso masivo de pirotecnia sonora. El hecho generó indignación y volvió a poner en agenda las consecuencias del incumplimiento de las normativas que regulan este tipo de prácticas durante celebraciones masivas.

Jair Jalile, propietario del animal, relató que antes de retirarse de su domicilio para participar de los festejos de Año Nuevo dejó a su perra junto a otros animales en un espacio especialmente acondicionado, con música y el televisor encendidos, con la intención de reducir el impacto de los estruendos. Sin embargo, al regresar a la vivienda se encontró con la mascota sin vida.

Según detalló, al revisar las cámaras de seguridad del interior de la casa pudo observar el momento exacto en el que el animal se desplomó, cerca de las 00:20, coincidiendo con el horario de mayor intensidad de las explosiones. La escena, aseguró, fue devastadora para toda la familia, que consideraba a la perra una integrante más del hogar, compañera cotidiana y protectora de los niños.

El propietario expresó su enojo y apuntó directamente contra el municipio de Valle Viejo por la falta de controles, denunciando que no solo se utilizó pirotecnia sonora de manera libre durante los festejos, sino que además se comercializó sin restricciones.