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La Virgen del Valle reunió a una multitud y marcó un nuevo hito de fe en Catamarca

Monseñor Urbanc pidió por los más vulnerables, por la liberación de Nahuel Gallo y anunció el camino al Bicentenario de Esquiú.

Por Redacción Inforama

Las celebraciones en honor a la Virgen del Valle cerraron este lunes con una convocatoria récord frente a la Catedral Basílica. Más de 120 mil fieles acompañaron la tradicional procesión en un año marcado por el Año Jubilar y el inicio del camino hacia el Bicentenario del Beato Mamerto Esquiú.

La imagen de la Virgen inició su recorrido pasadas las 19 desde la Plaza del Maestro, escoltada por una marea de fieles, delegaciones e instituciones de toda la provincia. Más de 96 grupos formales se sumaron a la caminata: colegios, organismos públicos, movimientos eclesiales, trabajadores y agrupaciones religiosas, además de peregrinos de distintos puntos del país.

El dato más contundente lo aportó la Policía de la provincia: 307.015 peregrinos arribaron entre el 29 de noviembre y el domingo por la tarde, además del ingreso de 119.245 vehículos. Estas cifras superan ampliamente la asistencia registrada el año pasado, consolidando a las Fiestas Marianas como uno de los eventos de fe más convocantes del país.

La llegada al Paseo de la Fe dejó uno de los momentos más intensos de la jornada. Entre una lluvia de pétalos y pañuelos agitados, la imagen cuatro veces centenaria regresó a su trono festivo. Desde allí, monseñor Luis Urbanc pronunció su mensaje final, agradeciendo a voluntarios, servidores y peregrinos por el acompañamiento durante toda la semana mariana.

El obispo volvió a pedir por la liberación de Nahuel Agustín Gallo, elevó oraciones por los sectores más vulnerables y por quienes buscan trabajo, y pidió lluvias abundantes para el campo. Además, anunció el inicio del camino hacia el Bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, que se celebrará entre enero y mayo de 2026.

Del acto participaron autoridades provinciales y municipales, junto a referentes de instituciones, fuerzas de seguridad, religiosas y miembros del clero. La jornada se vio favorecida por un clima ideal, luego de días de lluvias que muchos interpretaron como un signo especial desde la Bajada de la Sagrada Imagen.

El cierre incluyó la entonación del Himno Nacional y el Himno de Catamarca, seguido de la bendición final.
Con emoción y devoción renovada, Catamarca despidió una edición histórica de las Fiestas Marianas, reafirmando la profunda identidad espiritual que une a la provincia con la Madre Morena.