El cuarteto, una de las expresiones musicales más representativas de la identidad popular argentina, fue declarado este martes Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. La decisión se tomó durante la sesión que el organismo internacional desarrolla en Nueva Delhi, India, y marca un hito histórico para este género que nació, creció y se transformó de la mano de sus comunidades.
Con esta incorporación, el cuarteto se convierte en el cuarto elemento argentino reconocido por la UNESCO, sumándose al tango, el chamamé y el filete porteño dentro del listado mundial de expresiones culturales vivas.
Un género que es música, letra, danza y comunidad
El documento evaluado por el comité, titulado “Cuarteto, Música, Letra y Danza en la Ciudad de Córdoba”, describe al género como una manifestación cultural que combina ritmo, composición lírica, lenguaje corporal, celebraciones populares y prácticas sociales transmitidas de generación en generación.
El cuarteto es definido como un patrimonio vivo, en constante transformación, que se adapta a los cambios sociales y tecnológicos sin perder su esencia comunitaria ni su función de encuentro y celebración.
Según la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, aprobada en 2003, forman parte del PCI aquellos “usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas, junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes” y que las comunidades reconocen como parte integral de su identidad.
El cuarteto fue valorado precisamente bajo esa lógica, como una práctica colectiva que atraviesa generaciones, que sostiene redes sociales y afectivas, y que continúa reinventándose en escenarios barriales, festivales, academias de danza y producciones musicales contemporáneas.
Para integrar la Lista Representativa, los Estados deben acreditar no sólo la relevancia de la manifestación, sino también las acciones previstas para su salvaguardia. El expediente destacó las estrategias para preservar la memoria histórica del género, promover su transmisión y fortalecer los espacios donde se crea, se baila y se comparte.
Con este reconocimiento internacional, el cuarteto ingresa al conjunto de prácticas culturales más valiosas del mundo, celebradas por su capacidad de construir identidad, generar pertenencia y seguir creciendo desde sus raíces populares.
