A pesar de las precipitaciones registradas en los últimos días, la situación hídrica de Catamarca continúa siendo crítica. Desde la Dirección Provincial de Riego advierten que los aportes fueron insuficientes y que los niveles de los principales diques siguen comprometidos.
El director provincial de Riego, del Ministerio de Agua, Energía y Ambiente, explicó que los equipos técnicos monitorean constantemente el comportamiento de los diques. “Estamos controlando los niveles con los aforos, las entradas y las salidas”, señaló.
Según indicó, si bien hubo un pequeño incremento, las precipitaciones no se registraron en las zonas montañosas. “Hubo mucha mezcla de agua y granizo. Lo que llovió no alcanza para alimentar las diferentes cuencas de la provincia”, afirmó.
El funcionario también aclaró que en algunos ríos se observaron crecientes, pero que “es más sedimento que otra cosa”, lo que impide una recarga efectiva.
Respecto del dique Las Pirquitas, explicó que continúa por debajo de la cota de vertedero. Sin embargo, destacó que una maniobra realizada en la válvula y la entrada actual de agua permitieron evitar que siguiera bajando. “Antes entraba un caudal de 1 y se erogaban 3. Hoy estamos con una entrada de 2 y una erogación de 2,5. Estamos prácticamente estabilizados”, detalló. Aun así, advirtió que el sistema sigue en tensión: lo que ingresa al embalse “es exactamente lo que sale”.
Diques en alerta y restricciones vigentes
La provincia mantiene la emergencia hídrica en otros embalses: Hipizca (Ancasti), Coyagasta (El Alto), Morteritos y El Bolsón (La Paz). En tanto, Sumampa y La Cañada funcionan con erogación normal, mientras que El Jumeal está bajo supervisión de Aguas de Catamarca.
El funcionario fue claro al señalar que la situación no ha mejorado de fondo: “La emergencia continúa. En los diques no se movió la aguja, aunque sí logramos frenar la bajante”, sostuvo.
Por este motivo, se mantienen las restricciones en el sistema de riego y los horarios se ajustan según cada localidad.
Desde el organismo insisten en el uso responsable del recurso. Según expresaron, persiste la idea errónea de que la lluvia en zonas urbanas mejora el estado de los embalses. “La gente puede ver que llueve alrededor, pero eso no aporta agua para embalsar. Si no llueve caudalosa y correctamente en las cuencas, el problema seguirá”, remarcaron.
