
La jueza Erica Saccher Maione, junto a la asesora de menores Carolina Acuña Barrionuevo y la psicóloga Jimena Barros, encabezaron el acto donde se leyó una carta preparada especialmente para el niño. El mensaje, elaborado en un lenguaje cercano y ameno, buscó poner palabras a la transición entre el cierre del camino judicial y el comienzo de una nueva etapa familiar.
El encuentro estuvo cargado de emoción y participación, ya que no solo acompañaron la familia adoptiva, sino también empleados del Juzgado, quienes entregaron un presente y mensajes escritos para el niño. Cada gesto buscó darle valor simbólico al momento y ofrecerle recuerdos significativos para conservar a lo largo de su vida.
Desde el Juzgado destacaron el sentido profundo de instancias como esta, que refuerzan el derecho de cada niño a crecer en un entorno de amor, pertenencia y contención. Recordaron además la importancia de fomentar las adopciones en la segunda infancia, etapa donde aún existen niñas y niños esperando una oportunidad de arraigo y acompañamiento estable.
La culminación del proceso reafirma que nunca es tarde para que un niño encuentre a su familia y para que una historia pueda comenzar nuevamente. En palabras de los profesionales, cada adopción concretada es una muestra de que los sueños pueden cumplirse y que siempre es posible abrir paso a una vida plena, segura y rodeada de afecto.
