Un proyecto de ley presentado en la Cámara de Diputados, por Cecilia Barros, propone la creación de espacios de regulación sensorial, emocional y de calma en las escuelas de la provincia. La iniciativa contempla su implementación en los niveles inicial, primario y secundario, con el objetivo de garantizar un entorno escolar más inclusivo y empático con las necesidades de los estudiantes.
Estos espacios, conocidos como “rincones de la calma”, estarían destinados a alumnos con neurodivergencias, condición del espectro autista o trastornos de control de impulsos. Serían áreas especialmente acondicionadas, con materiales y recursos que favorezcan la relajación, como almohadones, luces tenues o auriculares aisladores, permitiendo que los estudiantes puedan autorregularse ante situaciones de sobrecarga sensorial o emocional.
La propuesta busca ofrecer un entorno tranquilo que ayude a los alumnos a recuperar el equilibrio emocional sin interferir con el desarrollo de las clases. Además, apunta a fortalecer la permanencia escolar y mejorar la convivencia, al brindar una herramienta concreta para manejar crisis sensoriales o episodios de estrés dentro del ámbito educativo.
Con este tipo de iniciativas se impulsa una mirada más comprensiva e inclusiva dentro de las instituciones, donde cada estudiante pueda desarrollar su aprendizaje en un espacio que respete sus tiempos, necesidades y formas de procesar el entorno escolar.
