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Créditos en rojo: la morosidad familiar toca su máximo en 15 años

El BCRA informó que la irregularidad alcanzó 6,6% en agosto, impulsada por tasas de interés altas y la escasa recuperación de los ingresos de los trabajadores.

Por Redacción Inforama

La morosidad en los créditos de las familias argentinas alcanzó un 6,6% en agosto, marcando un récord histórico en al menos los últimos 15 años. Así lo reportó el Banco Central (BCRA) en su Informe sobre bancos, que destacó un aumento de 0,9 puntos porcentuales respecto de julio, el décimo mes consecutivo de suba en la irregularidad de los préstamos.

El organismo señaló que los préstamos personales y el financiamiento con tarjetas de crédito concentran los mayores incrementos, mientras que en el sector empresarial la morosidad también creció, llegando al 1,4%, su cifra más alta desde principios de 2024. En el agregado de familias y empresas, el índice subió al 3,7%, medio punto porcentual por encima del dato de julio.

La situación se ve agravada por las altas tasas de interés: en agosto, la tasa nominal anual (TNA) promedio de los préstamos personales se ubicó en 74%, superando ampliamente la inflación esperada para los próximos 12 meses. En septiembre y lo que va de octubre, las tasas se mantuvieron mayoritariamente por encima del 80%, llegando incluso a un 87% diario.

“La falta de liquidez y la presión sobre el dólar antes de las elecciones legislativas generan un escenario que no favorece la reducción del costo del endeudamiento”, explicó el informe del BCRA, que destacó además la intervención de la autoridad monetaria y del Tesoro para amortiguar los efectos sobre los instrumentos financieros de corto plazo.

Por su parte, los salarios reales siguen sin recuperar el deterioro acumulado en los últimos años. Aunque el SIPA reportó mejoras consecutivas en julio para los trabajadores registrados del sector privado, los ingresos permanecen por debajo del último pico de febrero, considerado ya bajo en términos históricos.

Federico Pastrana, director de la consultora C-P, advirtió que “eliminar la negociación colectiva afectaría especialmente a los salarios bajos y medios, mientras que los más altos reciben mejoras fuera de las paritarias, lo que distorsiona los promedios”.