
Nueva Coneta, una de las localidades más pobladas del departamento Capayán, atraviesa una profunda crisis de inseguridad que mantiene en alerta a toda la comunidad. Sonia Vega, vecina afectada por varios robos, denunció que en la última semana su familia sufrió el hurto de herramientas eléctricas y repuestos de vehículos, una situación que se repite en numerosos hogares. La impunidad con la que actúan los delincuentes y la sensación de abandono institucional genera una creciente incertidumbre en los vecinos.
La ausencia de una comisaría propia y la insuficiente cantidad de efectivos policiales dificultan la prevención y respuesta ante los delitos que se multiplican en la zona. Actualmente, sólo tres policías cubren toda la localidad, y operan desde un espacio prestado en la biblioteca del pueblo, sin contar con calabozos ni movilidad propia. Esta precariedad obliga a la comunidad a reclamar con manifestaciones pacíficas una solución urgente que incluya más presencia policial y mejores recursos.
Los vecinos advierten que la frecuencia de robos es alarmante: en algunas jornadas se registran más de siete hechos delictivos, con hasta tres robos por noche. Esta escalada delictiva afecta tanto a propiedades particulares como a comercios y espacios públicos, incrementando la sensación de inseguridad. La falta de patrullaje constante y la ausencia de infraestructura policial alimentan la percepción de que la justicia no llega a Nueva Coneta.
Frente a este escenario, la comunidad insiste en su pedido al gobierno provincial para que implemente medidas inmediatas que protejan a las familias. “Necesitamos una comisaría, un móvil policial y más agentes que velen por la seguridad de todos”, reclamó Sonia Vega.