Gabriela Nieva Larcher, referente del Foro Catamarca de la Red de Infancias Robadas, alertó sobre la creciente preocupación por la cantidad de casos reportados de niñas, niños y adolescentes desaparecidos en el país. Afirmó que detrás de cada desaparición “hay redes criminales que operan con total impunidad” y muchas veces con complicidad estatal.
Para dimensionar el problema, la referente indicó que según datos de la organización Missing Children, hay 138 niñas y adolescentes desaparecidas en la actualidad, además de una lista con mujeres adultas y hombres que llevan hasta 20 años sin ser encontrados.
“Venimos reflexionando sobre esta realidad: los chicos no desaparecen por arte de magia, no entran en un embudo. Los raptan. Y esta verdad debería activar todas las alertas posibles”, sostuvo la activista en un medio local.
Para Larcher, uno de los puntos más críticos es la falta de acción inmediata por parte del Estado: “Siempre que se produce una desaparición se deben tener en cuenta las horas de oro”, remarcó, y explicó que esas primeras horas son clave para la denuncia, la búsqueda y la activación de protocolos oficiales.
La referente denunció también la indiferencia institucional: “Tenemos representantes políticos que no toman conciencia de lo que significa perder esas horas decisivas”, advirtió, y señaló que esto se suma a una falta generalizada de sensibilidad social frente al flagelo: “Como sociedad si sabemos que hay un niño desaparecido, debemos activar todas las alertas de inmediato”.
Según manifestó, muchas de las redes de trata que se vinculan con la desaparición de menores operan desde las sombras y cuentan con vínculos internos dentro del sistema estatal. “Hay policías y autoridades involucradas en este entramado que facilita el secuestro de niños y adolescentes”, denunció. Y agregó que cuando una víctima cae en estas redes, “es muy difícil sacarla, porque se trata de estructuras de poder muy complejas”.
Finalmente expresó que el tema no ocupa un lugar en la agenda política ni mediática porque “la trata de personas mueve muchísimo dinero, incluso más que el narcotráfico y el contrabando de armas”. Afirmó que se trata de “un negocio millonario sostenido por el silencio”.
