En un operativo realizado hoy por la Justicia Federal y la Gendarmería Nacional, se allanó un comercio ubicado en la ciudad, propiedad de la emprendedora Dayana Solohaga. La medida se llevó a cabo en el marco de una denuncia presentada meses atrás, en la cual se acusaba a Solohaga de fabricar y vender uniformes escolares con logos falsificados, específicamente del Colegio Pía.
A pesar de que el allanamiento se efectuó en su local, los resultados fueron negativos. Según fuentes cercanas, no se encontraron prendas que pertenecieran al mencionado establecimiento educativo. Dayana Solohaga manifestó su descontento por el procedimiento, argumentando que el operativo se realizó con un despliegue excesivo, similar al de allanamientos por narcotráfico, cuando la causa se refiere a una presunta violación a la Ley de Marcas.
Solohaga, en su defensa, reconoció que no tenía conocimiento de que el logo del colegio estuviera registrado como marca y aclaró que su intención nunca fue infringir ninguna normativa. "Pensé que solo las marcas comerciales no se podían copiar, no sabía que el logo del colegio estaba registrado", expresó.
El caso ha reavivado el debate sobre la comercialización de uniformes escolares por parte de instituciones privadas. A pesar de existir una normativa que establece la obligatoriedad del uso de un simple guardapolvo blanco, muchas instituciones continúan exigiendo el uso de prendas específicas con distintivos propios, lo que plantea dudas sobre el cumplimiento de la legislación vigente.
En una entrevista, Solohaga detalló que comenzó a confeccionar logos para algunos de sus clientes por pedido de una amiga, quien le solicitó realizar un arreglo para una prenda de colegio. A raíz de la denuncia del establecimiento educativo, dejó de utilizar el logo cuestionado. La emprendedora también mencionó que se sintió perseguida, ya que una vez un representante del colegio, acompañado de una escribana, adquirió una prenda en su local para verificar la situación.
"Yo siento mucha tristeza, me quiero ir a otra provincia, pero a la vez me quedo, porque acá tengo a mi familia", concluyó la emprendedora, quien ahora enfrenta la presión de la denuncia y el impacto en su emprendimiento.
Este caso pone nuevamente sobre la mesa la discusión sobre el uso de logos registrados y la regulación de la venta de uniformes escolares, un tema que sigue generando controversia en varias instituciones educativas de la provincia.