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El litio cerró otro año de ganancias récord, bajas retenciones y quejas por el impacto en las provincias

 El año 2023 volvió a cerrar con una renta extraordinaria para las tres únicas empresas que producen y exportan litio desde los salares del norte de Argentina. En Catamarca, la estadounidense Livent, y en Jujuy, la australiana Alkem y la china Ganfeng, produjeron entre las tres 48 mil toneladas de carbonato de litio y otros productos derivados, con un costo de 4 mil dólares por tonelada y un precio de venta que 12 meses atrás llegó a los 80.545 dólares, alcanzando así un margen de rentabilidad como pocos negocios en el mundo.

Si bien el precio del mineral descendió a medida que avanzó el año, los propios directivos de las empresas destacaron en sus rendiciones de cuentas ante accionistas (bancos y de fondos de inversión), que, al igual que 2022, la estructura de costos se mantuvo baja y estable, mientras los precios volaron.

La Secretaría de Minería de la Nación, a través de la publicación de sus informes mensuales, corroboró ese escenario de márgenes inéditos para los inversores extranjeros. Según el relevamiento realizado durante 15 meses por el organismo que conduce Flavia Royón, los precios por tonelada en el mercado mundial de litio tuvieron la siguiente evolución:

2022

2023

A 12.577 kilómetros de los salares del norte argentino, en la asamblea de accionistas de la empresa Alkem, celebrada en Sidney el 8 de noviembre de 2023, los directores volvieron a impresionar a los dueños del dinero y beneficiarios finales de la riqueza que se extrae del norte argentino con las cifras del negocio. En efecto, un cuadro del reporte anual 2023 -que toma los ejercicios de junio de un año a junio del siguiente- indicó que el costo de producción por tonelada de carbonato de lito varió de USD 4.282 a USD 5.014 “debido al proceso inflacionista”, mientras que el precio promedio en el mismo ejercicio fue de USD 43.981. Ese escenario representó en el último año un ingreso bruto sólo para la empresa de capitales australianos que opera en Jujuy, de USD 592 millones en 12 meses.

 “Los ingresos fueron récord por 592,2 millones de dólares (frente al 30 de junio de 2022, cuando se obtuvo 292,8 millones de dólares) gracias a la venta de 13.186 toneladas (frente a 30 de junio de 2022, cuando se vendió 12.512 toneladas). Los precios de los contratos de carbonato de litio, debido a la mayor demanda del mercado, fueron de 43.981 USD/t, un 88% superior a la media del ejercicio 2022, en un entorno de precios cada vez más altos”, indica un fragmento del reporte anual de Alkem, publicado en su sitio web.

El precio mencionado es un promedio de los picos alcanzados en el año. El documento, además, aclara que el volúmen final de producción, junto a otros productos derivados del mineral extraídos en los salares, ascendió a 16.703 toneladas exportadas en el año informado.

El CEO de Alkem celebró este resultado ante los accionistas: “No sólo nos beneficiamos de los altos precios del litio, nuestros resultados fueron apuntalados por un fuerte rendimiento operativo durante el año. Entregamos volúmenes récord de producción de carbonato de litio de alta calidad y giramos con éxito para lograr tasas récord”, dijo Martín Perez del Solay.

Alkem, en los últimos meses de 2023 se fusionó con la estadounidense Livent, que explota el Salar del Hombre Muerto en Catamarca, y ambas formaron Arcadium Lithim, la nueva potencia que planea expandir la producción y alcanzar las 80 mil toneladas en 2024, buscando aprovechar los altos márgenes que el mercado mundial del litio les ofrece.

Según el sitio oficial de Arcadium, en 2023, Livent logró producir 18.000 toneladas de carbonato de litio y 9.000 toneladas de cloruro de litio en Güemes, una planta externa ubicada en la provincia de Salta.

La producción anual de los proyectos en el país se completa con las 5 mil toneladas que exportó la empresa de capitales chinos y gerenciamiento argentino, Ganfeng, cuyo nombre comercial es Exar.

Los destinos de la producción argentina son China, Japón, Estados Unidos, Reino Unido y Alemania.

Los dueños del negocio

De acuerdo a un informe realizado por la red de periodistas de investigación Ruido y la fundación Fundeps, los inversores y destinatarios de la renta extraordinaria que produjo la explotación de litio son, principalmente, los fondos de inversión Blacrock, Vanguard, JP Morgan y HSBC.

 “Los dos principales propietarios de acciones de Livent son Blackrock y Vanguard, dos de los fondos de inversión más grandes del mundo, radicados en EE.UU. En el caso de Allkem, sus principales accionistas son JP Morgan (EE.UU.) y HSBC (Reino Unido)”, explicó el director de Ruido, Edgardo Litvinoff.

“A su vez, estos cuatro fondos son accionistas cruzados entre ellos, de manera que componen un complejo entramado societario que, directa o indirectamente, los coloca como principales beneficiarios de los dos principales proyectos que hoy extraen y exportan litio desde Argentina. Además, esto quedó en evidencia cuando se completó la fusión entre Allkem y Livent”, agregó el investigador.

Las fuentes que relevaron Ruido y Fundeps para indagar sobre el destino de las ganancias extraordinarias del litio fueron los balances de Livent y Alkem, que son públicos ya que ambas cotizan en el mercado bursátil. A su vez, tomaron información de los sitios especializados Nasdaq, ASX, JPX, Market Screener y Money, en un informe que fue reconocido por ADEPA y FOPEA en 2023.

Bajas retenciones y regalías

El contraste con el festival de precios internacionales para las mineras es la tributación local. El litio es la actividad extractiva que más bajas retenciones paga, ya que la alícuota establecida por el fisco nacional para la actividad es del 4,5%. Este porcentaje es sensiblemente más bajo que lo que aportan otros minerales. En efecto, hidrocarburos, oro y plata, tributan el 8%. La soja, en tanto, paga 33% mientras que sus derivados (harina y aceite) tributan un 31%, y al trigo y el maíz les retienen el 12%.

Por otro lado, la legislación nacional establece que los emprendimientos mineros deben pagar el 3% de regalías por el volúmen de la producción en boca de mina, esto es, el material extraído sin procesar, en el lugar. En el caso del litio, se trata de salmuera, el material en estado líquido, previo al tratamiento por el cual se obtiene el carbonato de litio, que es el producto que demandan los fabricantes de baterías y otros bienes industrializados. Sobre esto, no hay precisiones respecto de los métodos y controles que se realizan para calcular el aporte que les corresponde realizar a las empresas.

Finalmente, el Tesoro nacional les cobra a las mineras el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto a las Ganancias, algo que las provincias, inicialmente, no perciben.

El caso de Jujuy es una excepción. La provincia declaró el litio como recurso estratégico y creó una empresa estatal llamada Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado (JEMSE). Por ley, todos los proyectos litíferos deben incorporar a JEMSE como socio con un paquete accionario del 8,5%. Sin embargo, el gobierno local no ha difundido como información pública qué beneficios recibió a raíz de ese capital.

El contraste con Chile

El país trasandino cuenta con un esquema progresivo de cobro de impuestos, atado al valor del mineral. En efecto, cuando el precio internacional del litio supera los 10 mil dólares, las alícuotas aumentan, pudiendo alcanzar hasta el 40% de la renta extra percibida. A ello debe agregarse la ley que entrará en vigencia en 2024 que aplicará un royalty minero, equivalente a un 1% sobre el valor total de las ventas.

Según datos del mercado internacional, publicados por el ministerio de Economía de Argentina, la producción de Chile en 2022 alcanzó las 207 mil toneladas de producción. Con precios que promediaron en el mismo ejercicio los 40 mil dólares por tonelada, el ingreso para el Estado chileno podrían haber superado los 3.200 millones de dólares por ejercicio.

En Argentina, la información de recaudación sobre el litio es imprecisa, aunque se sabe que sólo representan un 1% del total de los ingresos por exportaciones que generan otras actividades.

El impacto local

Según el INDEC, la Población Económicamente Activa (PEA) en Jujuy, Salta y Catamarca, asciende a 575 mil personas en los principales conglomerados urbanos. Esta es la cifra de mujeres y hombres en condiciones de trabajar. Un informe de la Secretaría de Minería de la Nación indica que el litio genera 2.968 empleos directos en las tres provincias, y ocupa el quinto lugar en cantidad de trabajadores contratados del sector minero, que, sumando las otras actividades extractivas, emplea a 39 mil personas.

Esto, si bien tiene una mayor incidencia a partir de la multiplicación por la generación de proveedores locales, es menor si se observan en términos generales, ya que las provincias continúan con sus estructuras económicas tradicionales, donde el Estado sigue siendo el mayor empleador.

Uno de los reclamos que sostienen las comunidades locales apunta a esa situación: el derrame del litio no llega a los pueblos en la misma magnitud que a las asambleas de accionistas de los capitales extranjeros.

Por otro lado, la preocupación por el impacto en el ambiente no es un tema cerrado. Este 2 de febrero, con motivo de conmemorar el Día de los Humedales, las comunidades de Salinas Grandes, en la provincia de Jujuy, advirtieron que los salares son un tipo de humedal que está siendo alterado por las mineras de litio.

Tanto el gobierno como las empresas aducen que el agua que se evapora para extraer la sal de donde se obtiene el carbonato de litio, se encuentra en napas subterráneas que ni las personas ni los animales llegan a consumir, por su nivel de profundidad.

Sin embargo, los ambientalistas que forman parte de la comunidad mencionada sostienen que el movimiento subterráneo de los humedales puede generar desplazamientos que salinicen o vacíen los aquíferos de donde la gente de la zona sí consume agua y utiliza para riego y pastoreo de animales. “Existe una pérdida de biodiversidad asociada al cambio climático y a la extracción de minerales”, afirmó Cynthia Escarez, integrante de la ONG Defensa Ambiental. Se trata de los dos motivos por los que, periódicamente, las comunidades se movilizan: la desigual participación en la riqueza y la preocupación por el impacto ambiental.

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