
Durante la tarde de ayer, cientos de fieles manifestaron su devoción a San Cayetano en distintas comunidades de Capital y del interior diocesano.
En la capilla de la zona Sur, perteneciente a la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, los actos litúrgicos contaron con la presencia del obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, quien presidió la Sagrada Eucaristía de cierre de las fiestas patronales.

A las 17.00, la imagen del Patrono del Pan y del Trabajo salió del interior de la capilla siendo recibida con vivas y aplausos de los fieles y devotos reunidos desde temprano para vivir esta esperada fiesta de la fe. Inmediatamente se dio inicio a la procesión por calles Fortunato Rodríguez, 9 de Julio, Santa Fe, 1 de Mayo, regresando al sector lateral sur del templo, donde se levantó la tarima con el altar para la Santa Misa.
El clima de fiesta se vivió a lo largo de todo el recorrido con los cantos y los frentes de las casas adornados por los vecinos, pasando frente a lugares como el cementerio municipal, la escuela N° 353 General San Martín, la Comisaría de la Mujer, entre otras instituciones ubicadas en el sector. El párroco, padre Salvador Acevedo, presidió la caminata y bendijo panes y a los fieles apostados en las puertas de sus hogares.

Tras el arribo a la esquina de calles Gobernador Rodríguez y Tucumán, la sagrada imagen fue colocada sobre el altar dispuesto para ello, y luego se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino y el Himno a Catamarca interpretados por la Banda de Música de la Policía de la Provincia.
Seguidamente, se celebró la Santa Misa, presidida por Mons. Urbanč, y concelebrada por el padre Acevedo, en la que se rogó “a la Providencia divina que conceda la sabiduría necesaria a nuestros gobernantes para que puedan dar una solución duradera al problema de la inflación” y por “la creación de trabajos dignos y estables para los muchos hermanos necesitados”.

En su homilía, el Obispo afirmó que “San Cayetano exhortaba a todos a que amen mucho a Jesús, porque quien ama mucho a Jesús va a recibir siempre su protección, irá allanando el camino”, ayudándonos a “llevar la cruz, a hacer nuestros deberes, cumplir con nuestras obligaciones y servir a los demás”.
Hacia el final de la celebración eucarística, el pastor diocesano bendijo las imágenes de San Cayetano y demás objetos de devoción, e impartió la bendición final a todos los devotos que llegaron a los pies de San Cayetano, para implorar su intercesión por tantas necesidades materiales y espirituales.
Como corolario de la fiesta se repartieron los tradicionales pancitos y se sirvió un chocolate caliente.
