Desde antes de la medianoche la lluvia sorprendió a propios y extraños, más allá de que estaba la posibilidad marcada por el Servicio Metereológico.
En algunos barrios de la zona norte de la Capital los chaparrones se extendieron hasta los primeros minutos del nuevo año. Mientras que los vecinos de la zona sur de la capital se quedaron con las ganas de recibir el año con una refrescante lluvia.
Lo curioso de todo esto es que mientras las gotas corrían por el parabrisas de los autos, la luna brillaba sigilosa mostrando su plenitud.
