
Lo que debía ser un viaje de regreso después de una jornada laboral terminó convirtiéndose en una de las noches más difíciles de su vida. En cuestión de minutos, el viento blanco borró la ruta, la nieve comenzó a cubrir las camionetas y el combustible, indispensable para mantener la calefacción encendida en medio de temperaturas extremas, empezó a agotarse.
Cristian Fernández fue uno de los trabajadores que quedó varado durante el histórico temporal que azotó la Puna catamarqueña. Ya de regreso en su hogar, reconstruyó en Catamarca a Diario las horas de incertidumbre que vivió junto a otras personas atrapadas en medio de la tormenta.
"No teníamos noción de que no se podía pasar", recordó. Según explicó, hasta llegar a El Peñón el camino estaba despejado y nada hacía imaginar lo que encontrarían unos kilómetros más adelante.
Todo cambió al llegar a la zona de Peña Fría. Allí apareció el viento blanco. En cuestión de minutos, la visibilidad desapareció y la nieve comenzó a cubrir la ruta.
"Se empezó a acumular nieve en la calzada y ya no podíamos seguir conduciendo", relató. Sin posibilidad de avanzar hacia Laguna Blanca ni de regresar, los ocupantes de las camionetas comprendieron que estaban completamente aislados.
La espera que parecía no terminar
Mientras el temporal seguía castigando la zona, los ocupantes de los vehículos hicieron todo lo posible por mantenerse a salvo. Cavaban alrededor de las camionetas para evitar que la nieve las cubriera por completo y utilizaban la calefacción para soportar las temperaturas extremas.
Gracias a una antena de internet satelital que llevaba uno de los escoltas pudieron avisar dónde estaban. Sin embargo, el mal tiempo impedía que los equipos de rescate llegaran hasta ellos y con el correr de las horas, la angustia fue creciendo.
"La desesperación fue peor porque la temperatura empezó a bajar y me quedaba poco combustible", contó Fernández. Mantener el motor encendido era la única forma de conservar la calefacción, pero también significaba consumir el poco combustible que les quedaba.
En un mensaje enviado a su familia, el trabajador llegó a advertir que le restaban apenas dos horas de combustible. Del otro lado del teléfono, sus seres queridos seguían la situación con la impotencia de no poder hacer nada más que esperar noticias.
En total eran tres camionetas las que habían quedado atrapadas. En una viajaba una familia de la zona; en otra, un grupo de turistas; y en la tercera estaban Fernández y otros dos trabajadores.
Entre todos intentaron liberar uno de los vehículos y ayudaron a que pudiera salir, mientras ellos seguían esperando asistencia.
La noche caía sobre la cordillera y la posibilidad de pasar horas bajo temperaturas extremas comenzaba a hacerse inevitable. "Pensábamos que ya íbamos a pasar la noche ahí", recordó.
Pero cuando la incertidumbre parecía ganar la partida, aparecieron las luces de quienes iban en su ayuda.
El rescate
Cerca de las 22.30 llegó finalmente el personal de Vialidad provincial, que desplegó un importante operativo junto a Bomberos Voluntarios, la Policía de Catamarca y el Grupo Especial de Rescate (GER).
Las tareas se extendieron hasta aproximadamente las 2 de la madrugada e incluyeron un cargador frontal y dos motoniveladoras, que trabajaron para abrir paso entre acumulaciones de nieve que en algunos sectores alcanzaban hasta un metro de altura.
Gracias a ese operativo, las camionetas pudieron ser liberadas y sus ocupantes trasladados a un lugar seguro.
"Ellos nos ayudaron, despejaron la calzada y nos sacaron a nosotros que estábamos enterrados", resumió Fernández al recordar el momento en que finalmente terminó la espera.

