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Un punto de diferencia, 32 veces más energía: cómo se compara el terremoto de Venezuela con el de Catamarca de 2004

La escala de terremotos puede resultar engañosa. Un solo punto de diferencia puede cambiar por completo el alcance de los daños.

Por Lucila Ledesma Dalal

Venezuela quedó bajo emergencia luego de que dos fuertes movimientos sísmicos sacudieran el país y afectaran especialmente a Caracas y otras zonas cercanas. El primer terremoto fue seguido por un segundo movimiento de mayor intensidad, una situación que incrementó el riesgo porque muchas estructuras pudieron haber quedado debilitadas antes del nuevo impacto.

Además de los daños materiales, la población debió enfrentar una sucesión de réplicas que mantuvieron la incertidumbre durante horas. Equipos de emergencia realizaron evacuaciones, revisaron edificios y trabajaron sobre las zonas más afectadas.

En un terremoto, la energía se libera cuando se rompe una falla geológica y dos bloques de la corteza terrestre que estaban sometidos a presión se deslizan bruscamente uno respecto del otro.

Para los catamarqueños, la referencia más cercana es el terremoto del 7 de septiembre de 2004, uno de los eventos sísmicos más recordados de la historia reciente de la provincia.

Aquel movimiento tuvo una magnitud aproximada de 6,5 y generó temor entre los habitantes, evacuaciones preventivas y daños en viviendas. El sismo quedó grabado en la memoria colectiva porque muchas familias vivieron por primera vez la intensidad de un gran movimiento de tierra.

Sin embargo, desde el punto de vista técnico, el terremoto ocurrido en Venezuela fue de una escala considerablemente mayor.

Una diferencia de magnitud que cambia la dimensión del fenómeno

Aunque la diferencia entre una magnitud de 6,5 y 7,5 parece ser solamente un punto, la escala utilizada para medir terremotos no funciona de manera lineal.

La magnitud es una escala logarítmica. Cada aumento de un punto representa aproximadamente 32 veces más energía liberada. Por eso, un terremoto de 7,5 no es simplemente “un poco más fuerte” que uno de 6,5, sino un evento con una liberación de energía mucho mayor.

En términos comparativos, el terremoto que afectó Venezuela liberó cerca de 32 veces más energía que el registrado en Catamarca en 2004.

La profundidad: otro factor que determina el impacto

La magnitud no es el único dato que permite medir la gravedad de un terremoto. También es fundamental la profundidad a la que se inicia la ruptura dentro de la Tierra, conocida como hipocentro o foco sísmico.

Cuando un terremoto ocurre más cerca de la superficie, las ondas sísmicas tienen menos distancia que recorrer antes de llegar a las zonas habitadas y pueden sentirse con mayor intensidad.

El terremoto venezolano tuvo un foco sísmico a 13 kilómetros de profundidad, una característica que puede aumentar el impacto sobre las construcciones ubicadas cerca del epicentro.

En cambio, el terremoto de Catamarca de 2004 tuvo características diferentes, con una profundidad de 57 kilómetros, lo que influyó en la forma en que la energía se propagó y fue percibida en la superficie y causando menos daños.