
El Tolar es una comunidad indígena que existe hace más de 400 años en lo más recóndito del departamento Belén, en la provincia de Catamarca, ubicada a más de 30 km de La Soledad, el paraje más cercano. Tuvo origen por iniciativa de los mismos habitantes de la zona, quienes decidieron organizarse para ganar visibilidad y figurar en el mapa, debido a que antes la localidad no existía formalmente. Hoy en día cuentan con 96 habitantes distribuidos en 23 familias, integradas por ancianos, adultos, y 19 niños.
Se encuentra a 3200 metros sobre el nivel del mar, en pleno paisaje montañoso con un clima agreste que oscila entre la nevada en invierno y el viento helado característico de la Puna, en contraste con el sol ardiente propio de la misma altura. En el 2025, el Gobierno Provincial inauguró un camino de tierra que facilitó el acceso desde la localidad El Durazno hasta El Tolar. Hasta ese momento el traslado hacia las demás localidades era todo un riesgo; solo se podía llegar al pueblo más cercano a pie o por medio de un animal. Entonces, la ruta era indispensable para sus habitantes.


INFORAMA participó de una visita que se hizo a El Tolar y dialogó con Vilma, una de las integrantes de la comunidad. "Nosotros desde aquí debíamos recorrer entre 8 y 12 horas caminando o sobre el lomo de una mula para llegar a la localidad más cercana para adquirir productos básicos. Pero lo más difícil era trasladar a los enfermos: cuando el estado empeoraba, debíamos improvisar una camilla y trasladarlo en hombros por toda la montaña, cruzando piedras y el río que muchas veces se congelaba debido a las bajas temperaturas. En verano, el río crecía mucho por la lluvia", relató sobre la vida del pueblo antes de la inauguración de la calzada.
"El camino significó un cambio histórico para nosotros, mejoró la calidad de vida porque ahora pueden llegar ambulancias y podemos bajar en vehículo en menos de 2 horas por cualquier urgencia, gracias a que el Gobernador (Raúl Jalil) nos otorgó una camioneta", continuó Vilma.
La organización cotidiana
La vida en comunidad alejada completamente de las demandas diarias no es fácil y requiere especial organización. "Nos organizamos entre las familias para realizar las compras una vez al mes en Belén, ahí cada familia ve por sí misma lo que necesita. Hay casos de 5 familias que viven en una sola vivienda, y los gastos del traslado y los insumos ya corren por nosotros. Al no contar con heladera, nos vemos obligados a consumir rápidamente las frutas, verduras y carne; más allá de que la baja temperatura del lugar ayude a mantener la comida, debemos pensar para consumir en el mismo día, ya que la única heladera es para el colegio de los niños".
Pero también hay un peligro latente: el río. Las temperaturas en invierno son extremadamente bajas, llegando a 16 grados bajo cero, con nevadas y el congelamiento del agua que exige una máxima precaución para cruzarlo. En la estación del verano, enfrentan dificultades por la crecida del caudal del agua debido a las lluvias, lo que imposibilita bajar a comprar mercadería y los aísla del resto de Belén.
Servicios básicos, a cuentagotas
En toda su historia, los habitantes de El Tolar dependían de una sola manguera para repartir el agua en los hogares hasta que recientemente se construyeron galerías filtrantes y ahora cada casa cuenta con agua corriente, al igual que cocinas con gas envasado, calefón a leña y paneles solares. Sin embargo, siguen presentes limitaciones como la inestabilidad de la luz, debido a que las baterías están agotadas y ya no almacenan energía, por lo que esta se corta apenas se esconde el sol e imposibilita contar con heladeras o freezers. Sucede algo similar con el internet, porque aunque cuentan con el servicio de línea Starlink, que mejoró la conexión y es de libre acceso, existe otra red que, dependiendo del clima, es estable o no funciona.
Respecto al vínculo con las localidades vecinas, el cacique Enrique Gordillo dijo: "Hay muy buena relación e incluso viene gente de La Soledad y El Durazno a El Tolar cuando celebramos la fiesta patronal de la Virgen. Nosotros creemos en la Virgencita, los santos y Jesús; a ellos les pedimos fe ante enfermedades o dificultades. A la vez, le tenemos mucho respeto a la naturaleza, por eso celebramos la Corpachada, agradeciendo a la Madre Tierra para que las plantas y animales nunca falten".
Trabajo y educación
Actualmente, los miembros trabajan como becados municipales correspondientes a Puerta del Corral Quemado, aunque su principal fuente de subsistencia ha sido a través de la crianza y el cuidado de cabras, las cuales demandan una tarea diaria de entre 3 y 5 horas. En el caso de los jóvenes, cuentan con una escuela que tiene hasta el nivel primario, por lo que deben trasladarse a La Soledad para completar el nivel secundario; es así que la mayoría de los chicos, por falta de recursos económicos, finaliza solo el ciclo primario. En respuesta a esta situación, Vilma confesó: "Es un gran deseo de la comunidad que se construya una escuela secundaria en El Tolar, así los chicos pueden tener un futuro".
En retrospectiva, las prioridades actuales en la comunidad, tras haber logrado grandes cambios que les permitieron mejorar su calidad de vida, son la renovación de baterías para el sistema de energía solar, construir viviendas nuevas para descomprimir a las numerosas familias que conviven en un mismo hogar, construir un playón deportivo y lograr la instalación de la escuela secundaria en el pueblo. Antiguamente, sus antepasados se mantenían a través de la venta del hilado de prendas.
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