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“Señor juez, ¿usted pondría un violador cerca de sus hijos?”: el reclamo que sacudió a un colegio de Catamarca

Familias del Colegio Santa Rosa de Lima y Cristo Rey se manifestaron este lunes para rechazar la decisión judicial que permitió que el sacerdote Renato Rasjido, condenado por abuso sexual con acceso carnal, cumpla prisión domiciliaria en un edificio lindero a donde asisten cientos de niños y adolescentes.

Por Gustavo Pinto

La decisión judicial de otorgarle prisión domiciliaria al sacerdote condenado por abuso sexual, Renato Rasgido, desató este lunes una fuerte reacción de madres y padres vinculados al Colegio Santa Rosa de Lima y Cristo Rey, quienes se manifestaron en las afueras de la institución educativa para exigir su traslado inmediato a otro lugar.

Con carteles y visiblemente indignados, los padres cuestionaron que el religioso cumpla la medida judicial en dependencias de la parroquia ubicada junto al establecimiento educativo, donde diariamente concurren niños y adolescentes.

Somos un grupo de madres y padres que decidimos reunirnos afuera del colegio donde asisten todos nuestros hijos para manifestar nuestro enojo con la Justicia por tomar la decisión de alojar a una persona que es culpable de violación con acceso carnal cerca de donde están nuestros hijos”, expresó una de las madres que participó de la protesta.

La mujer apuntó directamente contra la resolución judicial y dejó uno de los mensajes más contundentes de la jornada: “Yo le pregunto señor juez, ¿usted pondría un violador cerca de sus hijos? Me imagino que no. Entonces, ¿por qué nuestros hijos tienen que pasar por esta situación?”.

Pese a que desde el colegio emitieron un comunicado intentando llevar tranquilidad a la comunidad educativa, los manifestantes insistieron en que el problema excede a la institución y tiene que ver con la ubicación elegida para cumplir la domiciliaria.

El colegio nos trató de brindar tranquilidad, ellos siempre cuidaron a nuestros hijos. El Colegio Santa Rosa y Cristo Rey tiene excelentes docentes, es el segundo hogar de nuestros hijos. Pero no queremos que esta persona esté cerca, ni aunque esté dividido por una pared”, remarcaron.

En el mismo sentido, reclamaron que la Iglesia busque otro espacio para alojar al sacerdote condenado.

La Iglesia tiene muchísimas instituciones para alojar a esta persona. Que lo saquen de acá, que lo manden a Emaús o a cualquier otro lado, lejos de niños que son vulnerables y pueden ser engañados. No queremos ni siquiera pensar en pasar por esa situación”, agregaron.

Otro de los padres presentes fue tajante respecto al pedido colectivo: “Todos pensamos lo mismo. Se trata de una persona que fue condenada, se le comprobaron los cargos por los que se lo acusa. Necesitamos que sea inmediato su retiro de donde se encuentra. Exigimos como papás que él sea retirado”.

La preocupación también alcanza a las actividades que se desarrollan habitualmente en el predio parroquial, donde durante los fines de semana asisten menores.

Los sábados dictan catequesis. También tienen danzas ahí. Yo no voy a mandar a mi hija hasta que cambie esta situación”, sostuvo otra madre.

 

El caso de fondo

Rasgido fue condenado por la Justicia de Catamarca a 15 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal, en una causa que investigó graves hechos ocurridos años atrás y que terminaron con una sentencia condenatoria firme en primera instancia.

En las últimas horas, la Justicia resolvió concederle prisión domiciliaria luego de que la defensa argumentara problemas de salud derivados de una intervención quirúrgica reciente y denunciara una presunta agresión sufrida mientras permanecía detenido.

La medida estableció que el sacerdote cumpla la domiciliaria en instalaciones de la Parroquia Santa Rosa de Lima, una decisión que rápidamente generó rechazo social, especialmente por tratarse de un espacio ubicado junto a instituciones educativas y donde además se desarrollan actividades religiosas y recreativas con presencia habitual de menores.

Desde este lunes, el reclamo de los padres busca que tanto la Justicia como la Iglesia revisen esa decisión y definan otro lugar para alojar al sacerdote condenado.