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Amenazas virales en escuelas: el rol de las redes y el desafío de prevenir

Advierten que no se trata de hechos aislados y que la clave está en la prevención y el diálogo con los jóvenes. Desde Salud Mental remarcaron la necesidad de un abordaje intersectorial para comprender y contener estas situaciones.

Por Redacción Inforama

Tras la seguidilla de amenazas en establecimientos educativos en distintos puntos del país, especialistas en salud mental analizaron el fenómeno y coincidieron en que no se trata de hechos aislados, sino de conductas que responden a la viralización en redes sociales y a un contexto social más amplio. El abordaje, señalaron, debe centrarse en la prevención, la escucha y el trabajo conjunto entre familias, escuelas y el Estado.

La psicóloga Clarisa Robert explicó a INFORAMA que estas situaciones presentan “características similares” y estarían vinculadas a “retos o desafíos que los chicos comparten a través de redes sociales”, lo que genera un “efecto dominó o de repetición”. En ese sentido, advirtió que “los chicos viven en las redes sociales” y que lo que ocurre en ese entorno virtual “no deja de tener efectos en la vida real”.

El impacto de la viralización

Robert remarcó que, aunque se trate de amenazas que no siempre se concretan, es necesario prestar atención a lo que expresan. “No porque no hayan llegado a producirse hechos debemos dejar de escuchar qué quieren decir estos mensajes”, sostuvo, al tiempo que vinculó estas conductas con el llamado acting out, típico de la adolescencia, donde prima la acción sin medir consecuencias.

Según indicó, muchas de estas acciones buscan generar impacto: “Provocan miedo, caos en la escuela, respuestas del mundo adulto. Es como decir ‘mirá lo que logré’”, explicó a este medio. En esa línea, alertó que estos comportamientos también pueden tener consecuencias legales y emocionales reales.

Prevención y rol de los adultos

La especialista insistió en que la clave está en anticiparse. “Es más importante pensar en la prevención que actuar cuando el hecho ya ocurrió”, afirmó, y subrayó la necesidad de un uso responsable de la comunicación para evitar amplificar estos mensajes.

También puso el foco en el rol de las familias: “Más que controlar, hay que ayudar a que los chicos hagan un uso responsable de las redes”, y remarcó la importancia de “escuchar sin juzgar”, antes de intervenir.

Desde lo institucional, explicó que existen protocolos y políticas de cuidado, pero consideró fundamental generar espacios donde los jóvenes puedan expresar lo que les ocurre y trabajar sobre problemáticas como el bullying, el lenguaje violento y los vínculos.

Un fenómeno social complejo

Por su parte, la secretaria de Salud Mental y Adicciones, Florencia Acosta, sostuvo que estos episodios deben analizarse desde una perspectiva más amplia. “No se trata de ‘criminalidad’ ni de ‘travesuras de chicos’. Cualquier extremo simplifica el problema y nos aleja de una mirada que contemple la complejidad”, señaló.

Acosta planteó que el contexto actual, atravesado por la fragmentación social, favorece la aparición de estas expresiones. “No es casual que en una sociedad con ruptura de lazos aparezca la violencia como síntoma social”, afirmó.

Además, diferenció el fenómeno: “La escuela aparece como escenario. No es violencia escolar, es violencia en la escuela”, indicó, y llamó a generar estrategias de cuidado desde una lógica de corresponsabilidad entre instituciones, familias y comunidad.

Un llamado a repensar los vínculos

Ambas especialistas coincidieron en que la respuesta no puede limitarse a sanciones. Si bien estas pueden ser necesarias, advirtieron que deben ir acompañadas de diálogo y contención.

“Los límites son importantes, pero sin escucha no alcanzan”, sostuvo Robert, quien también remarcó que “la violencia no aparece de un día para otro, se construye en los vacíos y en la distancia entre adultos y jóvenes”.