Actualidad

San José busca proteger la jarilla: el proyecto que apunta a frenar la desertificación y regular su uso

La iniciativa ingresó al Concejo Deliberante y propone declarar especies del género Larrea como flora protegida, combinando conservación ambiental con prácticas tradicionales.

Durante la Sesión Ordinaria Nº 005/2026 del Concejo Deliberante de San José, en el departamento Santa María, se presentó un proyecto de ordenanza que pone en el centro del debate la preservación de la jarilla, una planta clave del ecosistema local. La iniciativa, impulsada por la concejal Johana Maribel Brizuela, propone incorporar las especies Larrea divaricata, Larrea cuneifolia y Larrea nitida al Anexo de Flora Autóctona Protegida establecido por la Ordenanza Nº 13/24, ampliando así el marco normativo vigente en materia ambiental.

El eje central del proyecto radica en el valor ecológico de la jarilla como especie estructural en zonas áridas. Según los fundamentos, esta planta cumple un rol esencial en la protección del suelo frente a la erosión, regula la infiltración del agua de lluvia y actúa como refugio de la biodiversidad. El texto advierte que la remoción de la cobertura vegetal puede desencadenar procesos de degradación difíciles de revertir, especialmente debido al lento crecimiento y limitada regeneración de la especie.

La propuesta también reconoce el valor cultural y económico de la jarilla, buscando equilibrar su protección con los usos tradicionales. Históricamente utilizada en la medicina calchaquí por sus propiedades antiinflamatorias y cicatrizantes, la planta ha comenzado a ser demandada por las industrias cosmética y farmacológica, lo que incrementa la presión sobre su extracción. En este contexto, el proyecto establece regulaciones que permitan su aprovechamiento sin comprometer su conservación.

Entre las medidas previstas, se incluyen restricciones concretas y acciones de concientización comunitaria. Se prohíben desmontes, quemas y el uso de maquinaria pesada en zonas de jarillales sin autorización, mientras que la recolección quedará limitada al uso medicinal tradicional, prohibiendo la extracción de plantas completas o raíces. Además, se prevé la delimitación de áreas de conservación estricta y la implementación de programas de educación ambiental, junto con sanciones para quienes incumplan la normativa, incluyendo multas y la obligación de recomponer el daño causado.