
La actividad turística atraviesa un momento de preocupación, marcado por la baja ocupación hotelera y el impacto de nuevas formas de alojamiento no reguladas. Así lo reconoció la secretaria de Turismo y Desarrollo Económico de la Capital, Inés Galíndez, quien advirtió que los resultados de la última Semana Santa no fueron los esperados y reflejan una tendencia que también se replica a nivel nacional, con menor cantidad de visitantes y reducción en el gasto promedio.
Uno de los principales puntos de conflicto es el crecimiento de los alquileres temporarios, una modalidad que gana terreno pero que aún no está completamente regulada. Desde el sector hotelero señalan que existe una competencia desigual, ya que los establecimientos formales deben afrontar costos laborales, impositivos y de servicios que no siempre alcanzan a quienes operan bajo plataformas digitales. En este contexto, el desafío del Estado pasa por ordenar la actividad sin desalentar la oferta.
Galíndez, en diálogo con la prensa local, explicó que el municipio trabaja junto a legisladores y distintos sectores para avanzar en una regulación que permita medir, controlar e integrar estos nuevos alojamientos al sistema turístico. El objetivo es garantizar condiciones equitativas y, al mismo tiempo, asegurar estándares de calidad y seguridad para los visitantes. Además, reconoció que al incorporar estos datos, los niveles reales de ocupación podrían ser superiores a los actualmente registrados.
Frente a este escenario, desde el área de Turismo apuestan a diversificar la actividad y reducir la dependencia de fechas puntuales. Entre las estrategias se destaca el impulso al turismo de eventos y congresos, considerado clave para generar movimiento durante todo el año. También se busca fortalecer el trabajo conjunto con agencias y el sector privado, con la meta de posicionar a la ciudad como un destino competitivo que combine servicios, precios accesibles y una oferta cada vez más amplia.

