
La Ciudad de Buenos Aires finalmente incorporará un emprendimiento de gran envergadura para el turismo y la imagen urbana. Después de más de diez años de postergaciones y cambios, se inicia la obra de la denominada “Rueda de Buenos Aires”, una noria de dimensiones internacionales que se levantará en el Dique 1 de Puerto Madero y que aspira a transformarse en un nuevo símbolo visual para la zona más contemporánea de la capital.
La propuesta, promovida por la empresa Fenix Entertainment y con la constructora GCDI a cargo de la ejecución, representa una inversión que supera los $10.000 millones —equivalente a más de siete millones de dólares— y un tiempo estimado de construcción de alrededor de 15 meses, es decir, aproximadamente 450 días.
La iniciativa busca emular el formato de las grandes norias panorámicas que existen en ciudades como Londres (con su famosa "London Eye"), Singapur, Las Vegas, Río de Janeiro, Miami o París, donde este tipo de atracciones operan como hitos turísticos y generadores de actividad económica en áreas estratégicas.
Ubicada sobre un espejo de agua en el Dique 1, la estructura ofrecerá vistas panorámicas completas de 360 grados que abarcarán la línea de edificios del centro porteño, el Río de la Plata y la Reserva Ecológica. La selección del lugar no es aleatoria: se trata de una de las áreas con mayor movimiento turístico y desarrollo inmobiliario de la ciudad.
Características de la “Rueda de Buenos Aires”
En términos técnicos, la noria tendrá una altura que superará los 80 metros —con un diámetro próximo a los 79 metros— y dispondrá de 36 cabinas cerradas, con aire acondicionado y completamente acristaladas. Cada una tendrá capacidad para hasta ocho personas, lo que permitirá transportar cerca de 288 visitantes por cada vuelta completa.
El diseño incluye tecnología de última generación, con sistemas de iluminación LED pensados para su funcionamiento durante la noche, lo que refuerza su papel como atractivo visual además de experiencia recreativa.
La estructura principal será fabricada en China por Jinma Entertainment Corp. Ltd., una compañía especializada a nivel global en este tipo de desarrollos, mientras que GCDI se encargará de la obra civil, el montaje y la coordinación general del proyecto.
Desde la constructora informaron que el contrato se ejecuta bajo la modalidad de ajuste alzado con redeterminación de precios, e incluye provisión de materiales —excepto los suministrados por el comitente—, mano de obra, herramientas, seguros y garantías. El monto base del contrato asciende a $10.163.329.294 más IVA, con valores a octubre de 2025.
El desarrollo está a cargo de RDBA S.A., la firma adjudicataria del concurso organizado por la Corporación de Planeamiento Metropolitano, titular del espacio donde se emplazará la noria. La empresa será responsable no solo de la construcción, sino también de la financiación, operación y mantenimiento del complejo.
El proyecto comenzó a gestarse en 2016 y sufrió numerosas modificaciones. En su diseño original iba a instalarse en el Dique 2, pero esa ubicación fue descartada tras objeciones de la Universidad Católica Argentina. A esto se sumaron dificultades vinculadas a la importación de componentes clave, lo que contribuyó a retrasar su avance durante varios años.
En materia ambiental, la iniciativa fue evaluada en audiencia pública ante la Agencia de Protección Ambiental porteña. Allí se determinó que la estructura no generará ruidos significativos ni residuos peligrosos, y que no tendrá impactos negativos sobre el tránsito ni la aeronavegación.
Un nuevo ícono turístico
Más allá de su dimensión técnica, el proyecto se enmarca en una estrategia más amplia de posicionamiento internacional de la Ciudad de Buenos Aires como destino turístico. Las norias panorámicas de gran escala suelen instalarse en zonas de alto tránsito y funcionan como atractivos independientes, con entradas propias y experiencias diferenciadas.
Aunque aún no se definieron los precios de la Rueda de Buenos Aires, existen referencias internacionales. Un paseo en la London Eye ronda los 40 dólares por persona, mientras que en Seattle cuesta cerca de 23 dólares y en Singapur unos 31 dólares. En todos los casos, se trata de atracciones individuales, ubicadas en puntos neurálgicos del circuito turístico.
En contraste, en la Argentina existe la experiencia del Parque de la Costa, donde la vuelta al mundo forma parte de un paquete integral de entretenimiento. Allí, el acceso se realiza mediante pasaportes que incluyen múltiples juegos, con valores que varían según el día y el tipo de entrada.
La futura noria de Puerto Madero, en cambio, apunta a un esquema independiente, alineado con los estándares internacionales de este tipo de desarrollos. Esto la posiciona como una propuesta orientada tanto al turismo como al público local, con potencial para convertirse en un nuevo punto de referencia dentro del paisaje urbano porteño.
Con el inicio de obra ya en marcha y tras años de demoras, el proyecto entra en una etapa clave. Si se cumplen los plazos previstos, la Ciudad sumará en poco más de un año una nueva postal, con capacidad para redefinir parte del perfil turístico de Buenos Aires.

