
El catamarqueño Tony Gordillo es uno de los grandes representantes argentinos en las artes marciales mixtas (MMA). Nacido en Collagasta, un pequeño pueblo de Fray Mamerto Esquiú, construyó su carrera a base de esfuerzo, peleas y sacrificios lejos de su casa, con un objetivo claro: llegar a la UFC, la organización más importante del mundo.
Su camino comenzó en 2011, cuando conoció un gimnasio de MMA y empezó a entrenar. Solo dos meses después, su entrenador le dijo que ya no podía enseñarle más. Con apenas 19 años, debutó como profesional, en una época en la que no existían peleas amateurs. Desde entonces, no se detuvo.
La carrera de Gordillo lo llevó a competir en distintos puntos del país y también en el exterior. Peleó en varios países de Latinoamérica y en escenarios exigentes como Dubái, Abu Dabi e India, donde continuó creciendo como profesional.
El gran salto llegó en 2023. Ese año se consagró doble campeón mundial de la UWC en México, la liga más importante de ese país. Con ese logro, se convirtió en el primer peleador en la historia en ganar dos títulos en esa organización.
En 2024 enfrentó uno de los momentos más difíciles. Se fracturó la mano durante una pelea y sufrió una derrota. Lejos de bajar los brazos, decidió quedarse en Tijuana para seguir entrenando. El sacrificio fue enorme. Pasó años sin volver a Catamarca y lejos de su familia.
En el exterior tuvo que ganarse su lugar desde cero. Soportó entrenamientos extremos, lesiones y la dureza del alto rendimiento. Pero cada obstáculo fortaleció su sueño.
Ahora, su carrera tendrá un nuevo desafío. El catamarqueño se prepara para viajar a Tailandia, donde buscará perfeccionarse en muay thai y seguir creciendo como peleador.
A pesar de todo lo conseguido, mantiene intacta su meta principal: firmar contrato con la UFC.
Mientras tanto, Gordillo sigue representando a Catamarca en cada presentación. Y tiene claro que, cuando llegue el retiro, quiere volver para ayudar a las nuevas generaciones.
Desde Collagasta al mundo, su historia es la prueba de que los sueños también nacen en los lugares más pequeños.


