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Acuerdo comercial Argentina-EEUU: las definiciones clave que aún faltan sobre carne, autopartes, acero y aluminio

El entendimiento bilateral elimina aranceles para miles de productos, pero deja pendientes decisiones estratégicas que podrían impactar en sectores sensibles de la economía argentina y en el comercio regional.

Por Redacción Inforama

El Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocas firmado entre Argentina y Estados Unidos eliminó aranceles para 1.675 productos argentinos que ingresan al mercado estadounidense y para 221 bienes norteamericanos que llegarán al país. Sin embargo, el texto publicado por la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos no incluye definiciones explícitas sobre áreas consideradas sensibles, como carne, autopartes, acero y aluminio, que quedaron sujetas a resoluciones posteriores.

Uno de los puntos más observados es la situación de la carne bovina. Mientras el acuerdo habilita el ingreso de carne estadounidense a la Argentina con cupos, no incorpora mejoras formales para la carne argentina en Estados Unidos. No obstante, ambas partes confirmaron que la ampliación del cupo de exportación argentino a 100.000 toneladas anuales será resuelta mediante una decisión administrativa del gobierno estadounidense, al tratarse de una acción ejecutiva que no requiere estar incluida en el texto del acuerdo.

En cuanto al acero y el aluminio, el documento sólo menciona un “compromiso de revisar” los aranceles del 50% que Estados Unidos aplica a estos productos importados. Pese a la ambigüedad, en el Gobierno argentino confían en una definición relativamente rápida. Más compleja aparece la negociación sobre autopartes, un sector que demandará más tiempo y trabajo técnico, al igual que los compromisos de inversiones y financiamiento para áreas estratégicas.

Desde el plano político y económico, el acuerdo es considerado un hito en la relación bilateral y una señal de respaldo de Estados Unidos a la estrategia de estabilización económica del gobierno argentino. El Ejecutivo confía en que la reducción de aranceles y el diferencial frente a otros países de la región, especialmente Brasil, impulse el comercio bilateral sin afectar el superávit, mientras el sector empresario observa con expectativa las oportunidades, aunque también con cautela ante la competencia externa y la falta de definiciones en sectores clave.