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“Bancarrota hídrica” global: el término de la ONU que alerta sobre el uso insostenible del agua

Especialistas sostienen que el escenario obliga a replantear políticas ambientales y modelos productivos vinculados al uso del agua.

Por Redacción Inforama

Un reciente informe de la ONU alertó sobre un escenario de crisis del agua a escala mundial, al señalar que numerosos sistemas están atravesando una situación de quiebra hídrica, producto del agotamiento de aguas subterráneas, la sobreasignación del recurso, la degradación del suelo, la deforestación, la contaminación y el avance del cambio climático.

El estudio, titulado “Vivir por encima de nuestras posibilidades hidrológicas en la era post-crisis”, fue publicado el 20 de enero de 2026 y sostiene que varias regiones del planeta están consumiendo más agua de la que sus sistemas naturales pueden reponer. El trabajo fue elaborado por el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH) y tuvo repercusión en distintos medios internacionales.

El autor principal del informe, Kaveh Medani, explicó que numerosos sistemas hídricos críticos ya presentan signos de colapso. En términos comparativos, el documento señala que muchas sociedades no solo agotaron sus “ingresos” anuales de agua renovable provenientes de ríos, suelos y nieve, sino que también están consumiendo los “ahorros” naturales representados por acuíferos, glaciares, humedales y otros reservorios.

Impactos ambientales y territoriales

El informe advierte que esta situación está generando consecuencias visibles, como la compactación de acuíferos, el hundimiento de tierras en zonas costeras y deltas, la desaparición de lagos y humedales, además de una marcada pérdida de biodiversidad.

Según Medani, no todas las cuencas o países se encuentran en bancarrota hídrica, pero sí existen suficientes sistemas críticos que superaron umbrales considerados irreversibles. Además, el especialista señaló que estos sistemas están interconectados mediante el comercio, la migración, los efectos del calentamiento global y las dependencias geopolíticas, lo que modifica el escenario global de riesgos.

El documento remarca que una región puede registrar inundaciones en un año y, aun así, enfrentar un proceso de quiebra hídrica si las extracciones sostenidas superan los niveles de reposición natural del recurso. En ese sentido, la problemática no depende exclusivamente de cuán húmedo o seco sea un territorio, sino del equilibrio y la sostenibilidad del agua.

Consecuencias sociales y desigualdad

El informe sostiene que la bancarrota hídrica mundial no representa únicamente un problema ambiental, sino que también implica desafíos sociales y políticos. Las mayores consecuencias recaen sobre pequeños agricultores, pueblos indígenas, sectores urbanos de bajos ingresos, además de mujeres y jóvenes, mientras que los beneficios del uso intensivo del agua suelen concentrarse en sectores con mayor poder económico.

En ese contexto, el trabajo propone que los gobiernos pasen de la gestión de crisis a la gestión de quiebras hídricas, con políticas orientadas a reducir la demanda, reorganizar el uso del recurso, transformar actividades con alto consumo de agua, combatir la extracción ilegal y disminuir los niveles de contaminación hídrica.

Un cambio en el enfoque global

El trabajo plantea que los conceptos tradicionales de estrés hídrico o crisis hídrica ya no alcanzan para describir el escenario actual. Mientras el estrés implica presiones que podrían revertirse y la crisis refiere a eventos puntuales, la quiebra hídrica representa una etapa en la que el daño acumulado limita la capacidad de recuperación de los sistemas naturales.

Finalmente, el documento propone avanzar hacia una nueva agenda global del agua, al considerar que la inversión en este recurso también contribuye a la mitigación del cambio climático, la conservación de la biodiversidad y la lucha contra la desertificación. En ese sentido, el informe sostiene que las políticas hídricas deben ser abordadas como un eje estratégico para el desarrollo sostenible y la protección de las comunidades.