Catuchas

Descubrió que no es hijo biológico de quienes lo criaron y pide ayuda para conocer su identidad

Martín Cabrera hizo pública su historia personal y pidió colaboración para encontrar datos sobre su madre biológica y su verdadero origen.

Por Lucila Ledesma Dalal

Durante 36 años, Martín Cabrera vivió sin conocer una verdad que cambiaría por completo su historia personal. Hace dos años, casi de manera fortuita, descubrió que no es hijo biológico de las personas que lo criaron y que su identidad fue construida sobre un origen que no figura en los registros oficiales. Desde entonces, inició una búsqueda para reconstruir su pasado y encontrar datos sobre su familia biológica.

“Hace dos años me enteré de algo que cambió por completo mi historia: no soy hijo biológico de las personas que me criaron”, relató Cabrera en una publicación que difundió a través de sus redes sociales, con la esperanza de que la memoria colectiva pueda aportar alguna pista.

Según la información que logró reunir, Martín nació en la ciudad de Córdoba el 1 de noviembre de 1989. De acuerdo a los relatos que le fueron transmitidos, su madre biológica habría intentado dejarlo en un hospital, aunque no logró hacerlo. Posteriormente, lo trasladó a la provincia de Catamarca, donde permaneció algunos días antes de entregarlo a la hermana de quien luego sería su padre adoptivo.

“Lo único que pidió a cambio fue que le pagaran el pasaje de regreso a Córdoba, ya que no tenía dinero ni familiares o personas conocidas en Catamarca”, explicó.

Martín llegó a Catamarca con aproximadamente cinco meses de edad. Tiempo después, fue inscripto en el Registro Civil, donde se emitió una Partida de Nacimiento que, según afirma, no refleja su verdadero origen. En ese documento figuran como testigos Marta Inés Barros de Foressi y Julio César Ortega, datos que hoy se convierten en algunas de las pocas referencias concretas de su historia temprana.

Al momento de su llegada, lo único que lo acompañaba era un papel del hospital donde había sido vacunado, con su nombre, sin apellido, y el nombre del centro de salud. Sin embargo, ese documento se perdió con el paso del tiempo. “Lamentablemente, ese papel ya no existe”, relató.

Entre los escasos datos que conserva, también se menciona que su madre biológica habría mantenido una relación con un hombre que trabajaba como chofer o en alguna actividad vinculada al transporte. “No tengo nombres, no tengo apellidos, no conozco rostros ni direcciones”, expresó.

A pesar de la falta de información, Martín decidió hacer pública su historia con la convicción de que algún recuerdo, detalle o testimonio pueda ayudarlo a reconstruir su identidad. “Sé que la información es escasa y que la búsqueda es difícil, pero creo en la memoria colectiva y en las historias que a veces aparecen donde menos uno lo espera”, escribió.

Finalmente, pidió colaboración a quienes lean su mensaje. “Si alguien reconoce algún detalle, recuerda algo o cree que puede ayudarme, cualquier dato, por mínimo que parezca, puede ser importante”, cerró.