Actualidad

Nahuel Gallo: un año y un mes detenido en Venezuela y crecen las expectativas de liberación

El gendarme argentino permanece recluido en la prisión de El Rodeo I desde diciembre de 2024. Su caso expone la crisis diplomática y de derechos humanos entre Argentina y Venezuela.

Agustín Nahuel Gallo, suboficial de la Gendarmería Nacional Argentina, continúa detenido de manera irregular en Venezuela tras cumplirse un año y un mes de su aprehensión. El joven se encuentra alojado en El Rodeo I, una prisión de máxima seguridad que funcionó como enclave militar bajo la órbita de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), en un caso que el Gobierno argentino y organismos de derechos humanos denunciaron como desaparición forzada.

La situación de Gallo volvió a cobrar relevancia internacional ante el anuncio de posibles liberaciones de presos políticos en Venezuela y en un contexto de alta tensión diplomática entre ambos países. El gendarme había viajado a Caracas en diciembre de 2024 para reencontrarse con su pareja y su hijo pequeño, pero fue detenido por autoridades migratorias en la frontera colombo-venezolana bajo sospechas de espionaje, sin que desde entonces se haya garantizado el acceso a información clara ni asistencia consular.

El testimonio de Iván Colmenares, ciudadano colombiano que compartió celda con Gallo en El Rodeo I, aportó detalles sobre las condiciones de detención. Relató episodios de violencia, coacciones y aislamiento, y aseguró que los presos eran utilizados como piezas de negociación política. Según su declaración, Gallo permaneció meses incomunicado y sometido a tratos degradantes, en un contexto denunciado por organizaciones internacionales como violatorio de derechos humanos.

Mientras tanto, la familia del gendarme y autoridades argentinas impulsan gestiones ante la Justicia y organismos multilaterales para lograr su liberación. El Gobierno nacional mantiene la denuncia por detención arbitraria y desaparición forzada, y el caso de Nahuel Gallo se consolidó como un símbolo de la crisis diplomática entre Argentina y Venezuela, además de una prioridad en la agenda internacional por la situación de los presos políticos en el país caribeño.