
En julio, el costo de las canastas básicas registró un incremento del 1,9%, según informó el INDEC, en línea con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mismo mes. Se trata del segundo mes consecutivo de aceleración en estos indicadores, aunque el impacto del aumento del dólar fue más leve de lo que se había proyectado.
Con estos datos, una familia compuesta por dos adultos y dos menores necesitó $1.149.353 para no ser considerada pobre, mientras que para no ser indigente se requirieron $515.405. Estos valores corresponden a la Canasta Básica Total (CBT) y la Canasta Básica Alimentaria (CBA), respectivamente.
La CBA contempla únicamente los requerimientos calóricos mínimos para una alimentación básica, mientras que la CBT incluye además gastos esenciales como transporte, salud, educación y servicios. Ambos indicadores sirven como referencia oficial para determinar los niveles de pobreza e indigencia en el país.
La suba de julio se da en un contexto de desaceleración inflacionaria general, pero con persistente presión sobre los ingresos familiares. Si bien los salarios formales empataron a la inflación en junio, en lo que va del año el poder adquisitivo real de los trabajadores privados sigue en retroceso, según informes oficiales y privados.