
Gabriel Varrone es oriundo de Río Ceballos en Córdoba, pero desde los 18 años vive en Catamarca, donde descubrió su pasión por la curtiembre orgánica. Actualmente es docente en la Escuela Provincial de Artesanías, y comparte sus conocimientos y técnicas para trabajar el cuero.
Gabriel destaca que el proceso de convertir pieles de animales en cuero es una técnica que los humanos practican desde hace más de 10 mil años y que es una tradición que se mantiene viva.
Su especialidad es la curtiembre orgánica o vegetal, que comprende el uso de taninos naturales extraídos de plantas, como cortezas, hojas y frutos, que al ser desechados no contaminan tanto la tierra como otros químicos.
El proceso de la curtiembre
Las pieles llegan a la escuela de artesanías de diferentes lugares, luego de la faena de animales. Las que más abundan en la zona son las de ganado caprino, que no son consideradas tan valiosas para empresas de curtiembre más grandes.
Cuando llegan las pieles, estas se sumergen en agua para hidratarlas y luego en agua con cal, por varios días, para quitarles el pelo con facilidad. El tiempo que tardará depende del grosor de la piel. En el caso de la piel de cabra, suele tardar alrededor de 7 días.
Debido a que la cal y los taninos vegetales que usan para el curtido son incompatibles, las pieles deben reposar 24 horas en una solución ácida para que el cuero no tenga manchas. Luego se las sumerge en los taninos.
El último paso es aceitar los cueros para nutrirlos y luego estaquearlos para que se sequen estirados y estén listos para ser usados para confeccionar otros productos.

Su conexión con Catamarca
Gabriel contó que a donde va dice que es de Catamarca y que la provincia le dio a su compañera, hijas y nietas. Desde que comenzó su camino en el mundo de las artesanías, aprendió muchas técnicas y variedades de estilos, hasta que aprendió la curtiembre y encontró lo que realmente le gustaba. “Catamarca me dió mi oficio”, destacó y mencionó que las montañas hicieron que ame el lugar.
“Cuando vi el sol ponerse entre las montañas por primera vez, Catamarca me compró, y desde ahí me quedé”
El curtidor es muy querido en la comunidad de artesanos y es reconocido por ayudar a otros a aprender el arte del cuero. Entre lo más reconocido es su gran aporte para ayudar a conformar la cooperativa “Curtiendo Nuestra Raíces”, que fue reconocida a nivel nacional.


